Lunes, 19 Diciembre 2016 00:00 Regional Centro

Escalar hasta las cumbres de los volcanes no es seguro

Las mañanas con sol intenso y las noches frías han mantenido la cumbre del Cotopaxi despejada y visible.
Las mañanas con sol intenso y las noches frías han mantenido la cumbre del Cotopaxi despejada y visible. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Pese a la aparente calma interna, los colosos están activos y el incremento de peligro resulta rápido e impredecible.

Redacción Centro

Las poblaciones cercanas a los volcanes Cotopaxi y Tungurahua se encuentran en alerta blanca y amarilla, respectivamente, según el Instituto Geofísico (IG).

El Tungurahua mantiene una actividad interior y exterior baja. El 3 de diciembre se produjeron eventos volcano-tectónicos, uno de los cuales fue de de 2,9 grados de intensidad y se sentió en zonas aledañas.

Sin embargo, los científicos del Observatorio del Volcán Tungurahua (OVT) no descartan un incremento rápido de la actividad interna en las próximas semanas o meses. Los técnicos consideran que también podría haber riesgo de lahares por las quebradas del coloso si se intensifican las lluvias.

El Tungurahua está a 120 km al sur de Quito, 33 km al sureste de Ambato y a 8 km al norte de Baños de Agua Santa. El 10 de diciembre pasado se organizó la reunión anual entre los Vigías del Volcán Tungurahua (VVT) con miembros del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IGEPN), de Fortalecimiento de la Resiliencia en Áreas Volcánicas (Streva) y del  Instituto Superior Tecnológico de la Cruz Roja.

La cita se cumplió en el sector de Choglontus (flanco occidental del volcán). Los vigías Víctor Zumba (Choglontus), Carlos Pazmiño  Puela), Gustavo Padilla (Pondoa), Jorge Chávez (Juive), Carlos Sánchez (Runtún) hablaron de sus 17 años de trabajo. Calificaron su labor como positiva ante la comunidad en cuanto a protección y sus acciones a futuro.

Silvana Hidalgo, delegada del IGEPN, dio una actualización del estado del coloso y reconoció el esfuerzo y trabajo de los voluntarios.

En Cotopaxi, en cambio, la parroquia Ticantilin, ubicada en la cara sur del volcán, es el sitio de ingreso clandestino utilizado por montañistas para ascender a la cumbre. Esta actividad se da pese a que, desde el 15 de agosto de 2015, fecha de reactivación de este volcán, quedó prohibido hacerlo.

La decisión la tomaron las autoridades de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) basados en los reportes del IG y los peligros, los cuales son similares a los que se enfrentan en el Tungurahua.

En diciembre de 2015, la actividad del coloso disminuyó, entonces las autoridades de la SGR decidieron la reapertura del ingreso al Parque Nacional Cotopaxi (PNC) de modo parcial hasta la laguna de Limpiopungo y mantuvieron la alerta amarilla.

En agosto de 2016 se estableció que el punto más alto al que pueden ascender los visitantes es el Refugio José Rivas (4.800 m). En aquella ocasión se aclaró que mientras no se establecieran rutas seguras hasta el pico más alto (5.897 m) no se permitirá el paso de los montañistas.

Hasta hace poco esta normativa se respetaba, pero según el gobernador de la provincia, Fernando Suárez, los guardaparques del lugar detectaron grupos que suben a la cima sin permiso y probablemente sin las seguridades de rigor.

Al respecto, Francisco Núñez, jefe del PNC, dijo que se conformaron brigadas para ubicarlas en puntos estratégicos del volcán para impedir estas actividades.

Esta acción está justificada en el hecho de que aún se registra la emisión de hasta 1.000 toneladas de CO2 por día. Estos son gases nocivos para la salud del ser humano, además de que la emanación de ceniza que se produjo hasta octubre de 2015 y las lluvias formaron lahares secundarios que agrietaron y modificaron la ruta anterior.

El director zonal 3 de la Secretaría de Gestión de Riesgos, Pablo Morillo, informó que en octubre de este año se registraron hasta 32 eventos vulcano-tectónicos. De igual forma, la emanación de gases es incluso de hasta 1.000 toneladas al día. Mientras que en noviembre disminuyó la actividad. No obstante, la emanación de gases se mantiene desde las 800 a más de 900 toneladas diarias. Lo cual siempre está sujeto a cambios.

“Necesitamos una ruta comercial segura”, indicó Morillo, quien adelantó que un equipo de expertos en alta montaña, técnicos de la SGR, MAE y del Mintur trabajan en el reconocimiento del camino alterno, basados en los reportes que todos los días genera el IG.

“Con toda la argumentación técnica necesaria queremos generar las mejores condiciones de seguridad para que se reactive esta actividad turística de suma importancia para la provincia”, concluyó el gobernador Suárez. Aclaró que no se puede especular con una fecha de apertura total y, a su vez, solicitó a los turistas que se respete la prohibición de no hacer cumbre. (I)

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