23 voluntarios de la carrera de trabajo social participaron

20 personas con cáncer utilizan pelucas donadas

| 09 de Febrero de 2017 - 00:00
La pequeña María volvió a sonreír con su peluca natural, que fue tejida con cabellos donados.
FOTO: Foto: José Miguel Castillo / EL TELÉGRAFO

La campaña solidaria en Ambato tiene el apoyo de la organización Kiwanis y se emulará en Imbabura y Manabí.

La pequeña María (nombre protegido) miraba un poco asustada a las personas que se habían congregado en el amplio auditorio de la Universidad Técnica de Ambato (UTA). Eran alrededor de 200. Había entre ellas estudiantes, maestros, voluntarios y grupos familiares.

María no sabía qué esperar y se aferraba con firmeza a la mano de su madre. Ambas llegaron del cantón Píllaro para recibir una peluca en donación.

La niña de 8 años se ajustaba un turbante en su cabeza que se vio forzada a utilizar luego de someterse a las quimioterapias que le arrebataron su pelo. Padece un cáncer de mama que le trastocó su existencia y la de los suyos.

Un acto solidario

El evento empezó a las 11:00 del viernes 3. Se trataba del proyecto solidario de las pelucas tejidas con cabello donado que usarán niños, niñas, jóvenes y adultos con cáncer. Un trabajo que se hará también en Imbabura y Manabí.

Esta campaña empezó en 2015 en Baños de Agua Santa y se extendió a Ambato, en Tungurahua, con el apoyo de la organización mundial Kiwanis y su Distrito Ecuador.

Esa mañana las primeras 20 pelucas fueron entregadas a igual número de personas, entre ellas estaba María. El evento fue sencillo y cargado de emociones porque los beneficiados son de recursos escasos y se cubrían la cabeza con gorras y prendas similares a turbantes.

Esta situación, como suele suceder según los expertos, les había minado la autoestima. “Una peluca de mediana calidad cuesta en el mercado entre $ 150 y $ 200 y mucho más si es de buena calidad. Era un gasto que no podía permitirme. Así que cuando me enteré en Solca de Ambato acerca de esta donación pedí que me inscribieran y conseguí estar en la lista.

Me siento feliz de mostrar mi cabeza con cabello natural y dejar de usar esta gorra de lana”, comentó Elizabeth Bombó, una de las beneficiadas que llegó de Cunchibamba (Ambato) y que padece cáncer de colon desde el 2014.

El acto solidario se cumplió en el auditorio de la Facultad de Jurisprudencias y Ciencias Sociales de la Universidad Técnica de Ambato (UTA). Hace tres meses, 23 estudiantes de sexto semestre de Trabajo Social decidieron apoyar el agotador trabajo de tejer las pelucas, una labor que demanda mucha paciencia y esfuerzo.

“Esto fue posible mediante un convenio entre Kiwanis y nuestra facultad. Primero se realizó una campaña de concienciación en la UTA con la que obtuvimos 250 donantes de cabello completo y mechones. Con esa materia prima nos reuníamos en diversos horarios para avanzar incluso los fines de semana”, explicó Maribel Campoverde, docente de Trabajo Social.

En el encuentro intervinieron además varios integrantes de la agrupación ‘Guerreros contra el Cáncer’. Ellos llegaron de Quito para recibir una parte de la donación.

María del Carmen Medina, gobernadora de la Zona 7 de Kiwanis, explicó que esta segunda etapa de la campaña fue posible con la contribución de la UTA para humanizar a la gente y obtener manos.

“Los estudiantes tejieron 6 metros de cabello y lo hicieron por grupos en los telares con el estímulo de su profesora. Fue una labor conjunta para ayudar a los ‘Guerreros contra el cáncer’, Solca y otra institución de Cotopaxi. También entregamos un bono y un tratamiento médico para la pequeña María”.

Esta cruzada de hermandad continuará cíclicamente para la colecta de cabello, el tejido y la donación.

Incluso se emulará en Manabí e Imbabura. Así lo explicó  Mariana Buenaventura, de la Dirección de Educación Kiwanis. “Consideramos que contamos con las personas y la voluntad para extender esta labor estrella en los cantones manabitas”.

En Imbabura ocurrirá igual. Así lo explicó el gobernador de la Zona 2 de Kiwanis, Jairo Terán. “Aplaudimos este tipo de alianzas estratégicas. De hecho tenemos que continuar emulando este tipo de acciones humanitarias y así lo haremos en las provincias del norte”.

Sin embargo, el avance del cáncer es preocupante en Tungurahua, el país y el mundo. Para Teresa Velasteguí, trabajadora social de la Unidad Oncológica de Solca, esta enfermedad avanza y es un problema para la economía familiar.  

“De ahí que las alianzas estratégicas con instituciones son muy benéficas. En este caso seis pacientes nuestras se han beneficiado”. (I)