Lunes, 19 Septiembre 2016 00:00 Editorial Cartón Piedra

Pablo Montoya: La historia vista por privilegiados que perdieron

Editoriales

«La historia se escribe con la espada del más fuerte», dice el adagio popular. No solo eso, lo normal es que para narrar la historia, los sujetos de investigación sean guerreros, sacerdotes, gobernantes... Pero de vez en cuando aparecen personas que indagan de otra forma. Pablo Montoya es uno de ellos. El escritor colombiano fue anunciado hace dos semanas como el ganador del premio José Donoso, por la obra de toda su vida, y en 2015 recibió el Rómulo Gallegos por su obra Tríptico de la infamia, en la que narra el momento en que se produjo la conquista española de América, a través de la mirada de tres pintores europeos: Jacques Le Moyne, François Dubois y Théodore de Bry.

Luego de viajar al Nuevo Mundo, estos artistas se enfrentan de distintas maneras a la fascinación por las tierras recién descubiertas, pero también a las matanzas y los saqueos que se realizan, en nombre de la religión. Aunque estos personajes pertenecen al grupo privilegiado de los conquistadores, todos son testigos, beneficiarios y víctimas de las grandezas e iniquidades de su tiempo. Y esta ambivalencia la abordan en sus obras.

En esta edición incluimos una entrevista con Montoya —a cargo del editor de Cultura de EL TELÉGRAFO, Fausto Rivera—, que estuvo en Guayaquil como invitado de la Feria del Libro, realizada a inicios de septiembre. Además, la obra del escritor colombiano es analizada en un artículo de Cecilia Velasco, editora de la revista Rocinante, de la Campaña Nacional de Lectura EugenioEspejo.

El escritor quiteño Abdón Ubidia reflexiona sobre el origen y desarrollo de sus Divertinventos, una serie de libros de fantasías y utopías. Y otro de los invitados internacionales de la FIL, el autor mexicano Fabio Morábito, nos habla de sus sospechas de que la gente no lee las entrevistas a escritores que se publican en los periódicos. Pongámoslo a prueba: ¿Qué tan leída será esta que publicamos ahora?

La Feria del Libro de Guayaquil duró cinco días, pero ha dejado secuelas. Sigamos hablando de lo que pasó allí.

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