La propuesta se encuentra lista para ser conocida en primer debate por el concejo metropolitano

Un proyecto busca convertir a la movilidad alternativa en un hecho cotidiano y masivo

| 02 de Septiembre de 2017 - 00:00
A pesar de la existencia de un sistema de ciclorrutas, los usuarios de bicicletas aún consideran hostil a Quito.
FOTO: Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO

La concejala Daniela Chacón impulsa una norma para crear las condiciones adecuadas de desplazamiento para quienes optan por trasladarse a pie o en bicicleta en la capital.

El 80% de los viajes que se hacen en Quito son de menos de 5 km, por lo que combinar diferentes medios y modos de movilizarse como ir en bicicleta y luego caminar sería ideal.

La concejala Daniela Chacón se lamenta que el ser peatón y ciclista en la capital signifique jugarse la vida y que por ello esas opciones no sean vistas como alternativas de desplazamiento.   

Galo Cárdenas, representante de los colectivos de ciclistas y peatones, asegura que movilizarse en un vehículo no motorizado es una tarea complicada en la ciudad, aunque depende del trayecto y de si se tienen o no ciertas habilidades.

Cárdenas se moviliza entre 5 y 8 km en bicicleta todos los días, especialmente en el centro-norte de la ciudad. Asimismo camina varios tramos y toma transporte público cuando es necesario.

A su criterio, para que la capital sea un lugar apto para diversos modos de transportación, hace falta educación en dos enfoques: en sensibilización a choferes de motorizados y en aprendizaje de habilidades y desarrollo de capacidades de los ciclistas.  

Cárdenas añade que también hace falta infraestructura para que existan redes conectadas y fáciles de usar para incentivar tanto el uso de la bicicleta y la realización de caminatas. Además, se requieren políticas públicas para fomentar otros modos de movilización.  

Por esas razones, la concejala presentó en abril un proyecto de ordenanza de movilidad sustentable.

La semana pasada, el informe para primer debate fue aprobado por la Comisión de Movilidad.

El primer eje del proyecto busca fortalecer la institucionalidad de la movilidad sostenible dentro del Municipio para que toda planificación, implementación y ejecución de obras sean pensadas en forma de pirámide invertida.

De esa manera, el peatón será la prioridad principal, seguido del ciclista, el transporte público, el comercial y finalmente los vehículos privados.

Según Chacón, existe poco presupuesto destinado para incentivar otros tipos de movilidad que no sea en carros. Otro inconveniente es que este trabajo está a cargo de la Coordinación de no Motorizados de la Secretaría de Movilidad, la cual no tiene potestad de generar política pública.  

El segundo eje busca mejorar la infraestructura destinada a peatones y ciclistas. “La ordenanza considera por primera vez en el Distrito a la caminata y el ciclismo como un modo de transporte”, asegura Chacón, quien agrega que debe haber una planificación en infraestructura y en cultura para respetar a estos medios de movilización.

Como parte de este eje, se busca, por ejemplo, el mejoramiento de las aceras, de zonas peatonales, crear estacionamientos públicos y privados para ciclistas, tener la posibilidad de subir la bicicleta al transporte público, entre otros objetivos.

Según Chacón, esta administración municipal planea usar, entre 2015 y 2018, $ 245 millones en bacheo, en rehabilitaciones viales, pero no está planificado invertir en rehabilitación de aceras.

El tercer y último eje de la ordenanza es la educación y capacitación, pues se considera que la cultura de la ciudad ha priorizado el uso del vehículo particular.

“Para poder ir caminando hacia una ciudad sostenible que mira a la caminata, a la bicicleta y a la intermovilidad, que es la combinación de diferentes modos de transporte para moverte en distancias más cortas, se requiere un salto cultural”, afirma la edil.

Capacitar a agentes

De ahí que el proyecto contempla la capacitación a los agentes metropolitanos de tránsito para que atiendan a todos los medios de transporte y den las prioridades necesarias. Del mismo modo que ocurre con la capacitación obligatoria y previa a la matriculación vehicular y habilitación de los conductores.

“Considero que este es uno de los ejes más importantes de la propuesta, porque implica el cambio de mentalidad y educación”, dice la proponente. El proyecto incentiva a la ciudadanía a que se movilice principalmente caminando y en bicicleta. De ahí que para Cárdenas es importante la aprobación del proyecto porque estas formas de movilizarse ayudan a disminuir la contaminación ambiental en la ciudad, reducirán el tráfico en las calles y se combatirán las enfermedades asociadas al sedentarismo.

Contaminación, tráfico y enfermedades son los principales problemas que —a criterio de Cárdenas—  deberían combatir las ciudades.

Según la encuesta de movilidad  del Metro de Quito, alrededor del 84,4% de los viajes en la capital se realiza en vehículos mecanizados y solo el 15,6% se lo hace de forma no mecanizada. De este último, el 98,02% se movilizan caminando y el 1,98% en bicicleta.

Según Chacón, la ordenanza busca dar un marco regulatorio, jurídico y de presupuesto, para llegar a una movilidad sostenible que se lleve a la práctica. (I)