Trabajadores del Metro están inconformes con sus sueldos

| 11 de Septiembre de 2017 - 00:00
Los obreros encargados de la construcción de la estación del Metro en Solanda, en el sur de Quito, desde el jueves pasado están paralizados.
FOTO: Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

Desde la tarde del pasado jueves, los trabajadores encargados de la construcción de la estación de Solanda del Metro, de Quito, paralizaron sus labores y exigen que les arreglen sus sueldos.

Así lo dieron a conocer los  obreros a través de algunos videos cargados en las redes sociales. Ahí aclaran que los trabajadores del Consorcio Línea 1 de la Estación Solanda son quienes hacen dicha paralización.

Solicitan la presencia de autoridades del Consorcio Acciona y del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, para que escuchen sus peticiones y puedan llegar a un acuerdo. Otra de sus quejas es que hay excesivo contrato de personas extranjeras.

Mientras que el operario explica en los videos cuáles son sus solicitudes, algunos compañeros gritan “fuera venezolanos”.

“Se supone que este es un proyecto para el Ecuador”, dice el vocero al referirse que el consorcio contrató muchos extranjeros. Por ello, exigen que les expliquen cuál es el estatus migratorio de los extranjeros, para saber en qué condiciones legales laboran.  

En enero del año pasado, Rodas anunció que la construcción de la Fase II del Metro generaría en la ciudad 20 mil empleos, entre directos e indirectos, 5.000 serían los directos en los que se requerirían albañiles, electricistas, carpinteros, cerrajeros, soldadores y choferes.

Frente al tema, la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito emitió un comunicado aclarando que la contratación de los proveedores y trabajadores es responsabilidad indelegable del consorcio. “Cualquier impase laboral entre el consorcio y sus colaboradores es de carácter privado y debe resolverse en ese ámbito”, indicaron. La empresa aludida no se ha pronunciado.

Moradores del lugar se mostraron ayer preocupados por la paralización y prolongación de la obra.

Aseguraron que estos trabajos causan muchas molestias en el barrio por el ruido y el polvo. Incluso la maquinaria -dijeron- causa que tiemblen las viviendas aledañas. (I)