Sábado, 19 Noviembre 2016 00:00 Quito

Los extranjeros aseguran que ecuador les brinda opciones que muchas veces no encuentran en su país

Los venezolanos reavivaron el gusto por el chaulafán en el parque La Carolina

En el parque existen al menos 8 puntos de concentración de migrantes -comerciantes- venezolanos.
En el parque existen al menos 8 puntos de concentración de migrantes -comerciantes- venezolanos. Foto: Daniel Molineros / El Telégrafo

Las oportunidades de los caribeños en la capital se concentran principalmente en ese espacio, al norte de Quito. Allí dejan su profesión a un lado y se convierten en vendedores informales.

Redacción País Adentro

Un ‘intruso’ invade el parque La Carolina. Se traslada escondido en termos por la pista de atletismo, por la ciclovía y por la laguna. Está en todas partes.

En Venezuela lo llaman arroz chino y en Ecuador, chaulafán, un platillo que hasta hace poco se vendía solamente, en los chifas y que ahora es ofertado al aire libre a $ 1.

El predio de 64 hectáreas es conocido, sobre todo, por la venta de cevichochos, un manjar que popularizó la quiteña Dolores Chicaiza, hace algunos años. Y tras esos pasos está el chaulafán.

De la mano de los venezolanos, quienes llegaron a Quito en busca de mejores días y otros únicamente de paso, ese plato se ha convertido en un motor económico para legalizar su estadía, viajar a otros países, regresar a su patria, sobrevivir, en fin.  

El plato de arroz abrió la ruta comercial de los venezolanos en los parques y calles de Quito. De a poquito han adoptado otros productos y otras formas de conseguir su sustento: empanadas, donas de chocolate, tortas, jugos, chistes, interpretación de instrumentos musicales y venta de artesanías, entre otros.

Quienes se dedican a la informalidad provenientes del país caribeño son muchos; algunos de ellos tienen título profesional.

En pocos minutos es posible observar a una treintena de venezolanos en un rincón de la laguna de La Carolina.

Pendientes de la policía metropolitana, también se distribuyen en otros puntos del parque como un sendero peatonal (centro), que se ha popularizado en los últimos meses como “la curva de los venezolanos”.

Otros, en cambio, deambulan en los buses, calles, sectores, centros comerciales y otros parques.  

Según datos del Ministerio del Interior, entre 2013 y junio de 2016, ingresaron al país 367.035 venezolanos, de los cuales salió la mayoría (349.988).

Dentro de ese grupo está María Moreno, de 44 años. Ella llegó al Ecuador hace 5 meses con el objetivo de mejorar las condiciones de su familia. Su idea es obtener los permisos necesarios para poder trabajar con normalidad. “Tengo un título en Administración (Técnico Superior); sin embargo, no encuentro trabajo. Además, algunas personas nos han querido explotar”.

Debido a esos inconvenientes, se dedicó a la venta de chaulafán en el parque quiteño. “Es un preparado que sabía hacer en mi país. Aquí le agregué algunos productos de Ecuador como el choclo”.  

De manera periódica, policías metropolitanos les ordenan que abandonen el lugar. Como ocurre con otros trabajadores autónomos, toman su mercancía y se marchan. Pero tiempo después regresan al mismo punto donde estaban. “Los policías son educados; muy diferentes a los de mi país”, afirma Moreno.

Los extranjeros son reconocidos -por su forma de hablar, por la vestimenta y por el chaulafán. Algunos han inventado formas de llamar la atención; por ejemplo, a través de piropos. Ese es el caso de Richard Parra.

De 23 años y originario de Miranda, llegó hace 2 meses y medio. Asegura que antes de radicarse en el país, estuvo en la capital colombiana (Bogotá). A pesar de tener un título de Administrador Tributario, le tocó vender chaulafán, un oficio, que según él, le sirve para sobrevivir.

Para ahorrar, Richard y otros de sus compatriotas se organizan de 2, 3, 4 (...) personas para arrendar departamentos.“Mi idea es volver a Venezuela con $ 1.500, que me alcanzará para ponerme un cyber (local de Internet). Ese dinero lo tendré en un año aproximadamente”.

Algunos comerciantes como el quiteño Luis Villa, parte de la Asociación La Carolina (una de las 6 que existen en el parque), consideran que la presencia de venezolanos les motiva a mejorar “lo que están vendiendo”.

Resaltó que la presencia de los extranjeros se ha vuelto constante en el último mes.

Teresa Marcana, una caraqueña que salió del país en busca de mejores oportunidades, afirma que su destino era EE.UU; sin embargo, fue deportada. Por ello, tiempo después (hace 5 meses) viajó al Ecuador atraída por lo que había escuchado de las oportunidades que había en el país.

Marcana se profesionalizó en Administración, pero debido a las circunstancias, durante su aventura ecuatoriana se dedica a la venta de sánduches. “Estoy reuniendo dinero para sacar la visa ($ 500)”. (I)

DATOS

Según los mismos extranjeros, para sacar la visa necesitan —cada uno— $ 500. Aseguran que con ese documento tienen mejores oportunidades para encontrar trabajo, especialmente en su profesión.

Con base en las entradas y salidas, el Ministerio del Interior informó que agosto y octubre fueron los meses en los que más venezolanos ingresaron al país, con 9.082 y 11.442, respectivamente.

El lugar más popular del parque La Carolina para la presencia de los caribeños es “la curva de los venezolanos”, situada en el corredor peatonal, en el centro del predio.

Algunos extranjeros ven al país como una oportunidad para desplazarse hacia otras zonas del hemisferio.

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