El personaje

Los helados, una antigua y refrescante tradición quiteña

- 28 de Enero de 2017 - 00:00
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

Luis Antonio Guayta. Vendedor de helados en la plaza de San Francisco.

Los quiteños que van al centro lo conocen, sobre todo los conductores. Le solicitan un helado mientras el semáforo cambia de rojo a verde.

Luis Guayta vende, hace más de 3 décadas, helados de guanábana y mora en la calle Simón Bolívar, junto a la iglesia de San Francisco.

“Señor, el de los helados, deme uno”, grita el chofer de un camión. Guayta —con agilidad— acomoda una porción de su producto sobre un cono.

Equipado con gorro y mandil blanco, todos los días, de 08:30 a 16:30, el hombre de 66 años llama a sus clientes amablemente para que se refresquen en los calurosos días quiteños.

Empezó en el oficio desde que era muy pequeño. Al principio lo hacía recorriendo otras plazas y mercados. Tanto los conocimientos como el lugar de venta los heredó de su padre, quien fue uno de los fundadores del Sindicato de Heladeros de Quito en 1940.

Es así que, en esa esquina, hace 50 años, se encuentran helados artesanales hechos con la pulpa de fruta y congelados con hielo seco.

Para que los helados estén listos en la mañana, la jornada de Guayta se inicia a las 05:00; con la ayuda de su esposa, elabora el jugo de fruta que después será congelado.

Este negocio es el sustento de su hogar. El menor de sus 5 hijos es el único que quiere continuar con esta tradición.

Guayta comenta que actualmente sus ventas han bajado desde que comenzaron los trabajos de construcción de la parada del Metro en la plaza San Francisco, pues poca gente visita el lugar. (I)