El Personaje

Las habilidades se conjugan con la fe

- 04 de Febrero de 2017 - 00:00

María Soledad Espinosa. Especialista en imaginería.

En las calles del Centro Histórico, la exposición de imágenes del Divino Niño Jesús es común en varios lugares.

Parados, sentados o acostados, de fibra de vidrio, resina o yeso, vestidos de militares, de médicos o con túnicas de colores, su venta es un negocio extendido.

Soledad Espinosa, especialista en imaginería, se dedica a esta actividad desde hace más de 30 años y en el casco colonial la conocen bien.

Hace 18 años incorporó los servicios de modelación y restauración de las imágenes del Niño; el diseño de ropa, aureolas, coronas, velones, cirios, etc. en su pequeño local llamado Taller de Esculturas Divino Niño.

Haciendo gala de carisma, siempre recibe a sus clientes con una sonrisa. Ellos confían en Espinosa porque trata a las imágenes como si fueran sus hijos y es perfeccionista en su trabajo.

Trabaja con rapidez y exactitud. Tarda una semana en la elaboración de un Divino Niño de 90 centímetros. Según el material, su costo va de $ 90 a $ 185.

El tiempo de restauración depende de los daños. Los más comunes son en los dedos, cuyo arreglo suele llevar de una a 2 horas de trabajo; incluso hasta 2 días o un mes si la imagen es grande.

El don de ‘curar’ imágenes lo heredó de su madre, quien es maestra de taller. Y poco a poco se fue perfeccionando en la costura de pequeñas prendas. Más que un oficio, para Espinosa su labor se deriva de su devoción al Niño Jesús. “Me gusta su rostro, la expresión de sus ojos”.

Pone especial interés en la mirada. Trata de que los ojos del Niño transmitan dulzura, alegría y paz. Pero también hace imágenes de la Virgen María. En este caso trata de que su mirada sea seria, que represente a una madre abnegada.

Ninguno de sus hijos está interesado en seguir la tradición, pero eso no la perturba para seguir su labor. (I)