La zona vive entre la tradición, el arte y la modernidad

La Floresta conmemora 100 años de su creación

| 26 de Agosto de 2017 - 00:00
Según los moradores, en la época de la Colonia los españoles le decían al sector La Floresta porque habían flores.
FOTO: Foto: Tomada de Internet

Los moradores del barrio lo describen como un lugar amigable e ideal para vivir, pues se encuentra de todo.

En mayo de 1917, el Cabildo capitalino de aquel entonces suscribió el acta de creación del barrio La Floresta, en el noreste de Quito. Actualmente, 100 años después, la zona dejó de ser netamente residencial y sus vecinos pasaron a convivir con diversos emprendimientos.

Antiguamente, el barrio era la hacienda de la familia Urrutia. Fue el arquitecto Rubén Vinci quien organizó las construcciones en torno a una plaza central de la cual se desprenden seis vías.

Ubicado en el centro-norte de Quito, es considerado un barrio emblemático de la capital, pues conserva casas patrimoniales de más de 80 años de antigüedad, construidas con estilo neoclásico.

El barrio se formó cuando la ciudad vivió un lento proceso de expansión hacia el norte. Sus primeros moradores fueron de clase media y el arte y la cultura siempre se conjugaron en el sector.

Aunque actualmente los inmuebles familiares conviven con grandes edificios, a las casas tradicionales se las identifica gracias a sus patios y jardines decorados con flores y árboles frutales.

Anita Sosa, una moradora, lo describe como un barrio amigable. Tiene 57 años y toda su vida la ha pasado en La Floresta.

Sosa dice que fue hermoso crecer en este barrio, pues era tranquilo y la convivencia con los vecinos era constante, casi familiar. “Todos se conocían, las amistades formaban el barrio”, comenta Sosa, quien agrega que entre vecinos solían compartir alimentos como la colada morada y la fanesca.

Aunque este tipo de relación se ha perdido, en La Floresta los moradores —asegura Sosa— aún les sonríen a los desconocidos y son solidarios con quienes lo necesitan.

Su madre, Leonor Josefina Rojas de Sosa, fue todo un personaje en este barrio; capacitaba a las mujeres en religión, cocina y arte para que se independicen de sus hogares y empiecen a trabajar. Además, fue presidenta del comité de damas católicas del sector.

Justamente en conmemoración, Sosa conserva la casa, a diferencia de otros vecinos que las han vendido o derrocado.

En el barrio siempre vivieron diversos artistas. Actualmente son los jóvenes quienes realizan esfuerzos para rescatar esa identidad cultural y artística de La Floresta.

Precisamente, para festejar los 100 años de existencia del barrio, varios colectivos culturales han llevado a cabo en lo que va del año 2017 una agenda que busca visibilizar la esencia de este sector. Se han realizado cicleadas, ferias, festivales de cine, capacitaciones para reforestar el sector y más acciones.

El colectivo cultural de La Floresta organizó el Festival Internacional de Muralismo Arupo. Varias paredes del barrio se llenaron de color con diversas imágenes, todas relacionadas  con el proyecto Reforestando La Floresta. Participaron siete artistas y niños del sector.

“Para mí, lo más importante son los vecinos porque es lo que le hace bonito al barrio”, dice Alexandra Moshenek, moradora desde hace 14 años, quien coincide en que en el sector el vecino todavía se preocupa por el otro.

Moshenek, también organizadora del festival de muralismo, dice que los habitantes del barrio son hospitalarios y luchan porque en La Floresta convivan las residencias con diversos emprendimientos.

Según la mujer, en el barrio existen alrededor de 250 emprendimientos de artistas, diseñadores, gente que hace cine y video, artesanos tradicionales, músicos, entre otros. (I)

Los moradores del barrio La Floresta luchan porque siga viva la esencia cultural y artística del sector. Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO