La zona es uno de los PUNTOS más atractivos del cantón rumiñahui

Cóndor Machay es un sitio mágico y poco conocido

| 23 de Septiembre de 2017 - 00:00
El río Pita forma una imponente caída de agua de aproximadamente 80 metros en el sureste de Rumiñahui.
FOTO: Foto: Cortesía

Un sendero cuyo recorrido toma alrededor de hora y media conduce a una caída de agua de 80 metros de altura.

Para la mayoría de capitalinos, Rumiñahui representa clima cálido, hornado y fútbol, a través de las actuaciones del Independiente del Valle de los últimos años. Por ello, el nombre Cóndor Machay probablemente no signifique nada, aunque se trata de uno de los mayores atractivos turísticos del cantón vecino.

Traducida al español, la frase significa ‘Nido del cóndor’. El sitio está ubicado en la parroquia Rumipamba, 17 kilómetros al sureste de Sangolquí, la cabecera cantonal.

La denominación obedece, según los moradores del lugar, a que décadas atrás las aves andinas se refugiaban en esa zona, cerca de una cascada de 80 metros de altura que está al pie del río Pita. Allí se reproducían y anidaban, principalmente, los cóndores.

En la actualidad, de acuerdo con los lugareños, en un día de suerte los visitantes pueden observar todavía el vuelo de esas aves, consideradas los reyes de los Andes.

Un sendero, cuyo recorrido toma a buen paso alrededor de hora y media, lleva al propio sitio conocido como Cóndor Machay, que alberga la potente caída de agua.

Durante el viaje, se pasa por una serie de cascadas más pequeñas generadas en el curso del río Pita.

La parte más alta ofrece una vista espectacular de la llamada ‘avenida de los volcanes’. Desde ese punto es posible observar elevaciones como Pichincha, Ilaló, Cotopaxi, Sincholagua, Rumiñahui, Pasochoa, Antisana, Cayambe, Illinizas, Atacazo, Corazón, La Viudita y Quilindaña.

Cuando el cielo está despejado, es posible ver desde esa zona 20 de los 80 volcanes que forman la llamada avenida.

La vegetación del lugar es exuberante, con bosques de alisos, pumamaquis, arrayanes, achupallas, suro, cedrillo y orquídeas. Tampoco es raro ver cultivos de maíz, arveja y hortalizas, además de árboles frutales: tomate y aguacate.

Especies de mamíferos, aves y anfibios propios de la región andina se hacen escuchar y, a veces, se dejan ver, durante el trayecto. Incluso, las cristalinas aguas del río permiten vislumbrar truchas en estado natural.

El sendero natural está complementado con nuevos puentes, que simulan el entorno. Además, han sido adaptadas zonas para acampar (camping).

La semana anterior, moradores de la zona, con el acompañamiento del gobierno local, realizaron una minga (trabajo comunitario) para adecuar el sendero. Se cortó maleza, se eliminaron obstáculos, se pintaron los puentes  y se aplanó el camino, entre otras actividades.

El clima es generalmente soleado y la temperatura, según los datos de la Municipalidad, oscila durante todo el año entre los 8° y 22°.

Llegar desde Quito a la zona es relativamente fácil. Si se lo hace abordo de un vehículo privado, se debe tomar la av. General Rumiñahui en dirección al cantón del mismo nombre.  

Para desplazarse en bus, lo mejor es acercarse a la terminal microrregional ubicada en el sector conocido como el Playón de La Marín, donde se debe abordar alguna de las unidades que llevan a Sangolquí. El costo del pasaje es $ 0,31.

Una vez allí, el viajero puede alquilar una camioneta que lo acerque al sector La Caldera, donde se inicia la caminata de aproximadamente hora y media hasta la cascada.

El Centro de Información Turística del sector ofrece la posibilidad de contratar los servicios de un guía nativo, quien llevará a los turistas a través del atractivo natural. (I)

La caminata por el sendero que lleva a la cascada da la oportunidad de ejercitarse y, al mismo tiempo, permite disfrutar de la flora y fauna del área. Foto: Cortesía