El personaje

Cajilema conserva la tradición de hacer ternos a la medida

- 09 de Septiembre de 2017 - 00:00

Fernando Cajilema. Sastre y comerciante.

Es sastre, pero cuando abrió su negocio de confección de ternos poco o nada sabía del oficio.

Sin embargo, ya son 35 años desde que Fernando Cajilema (60 años) abrió las puertas de Comercial Margarita, ubicado junto a la plaza San Francisco dedicado a la confección de ternos.

Proviene de una familia de comerciantes dedicados a vender ropa en la calle Ipiales. A sus 4 años ya era todo un comerciante, pues vendía caramelos, galletas, bombas y carioca en carnaval, entre otros productos.

Cuando decidió abrir su negocio, Cajilema tuvo que contratar a varios empleados que conocían del oficio para poco a poco aprender. Además, siguió varios cursos, como marketing, para hacer que su negocio salga adelante.

A medida que la clientela mejoraba, aumentó varios productos que ellos requerían para complementar sus ternos, como corbatas, camisas, entre otros.  
Creció tanto su negocio que actualmente cuenta con una sucursal en la zona del ex camal, al sur de Quito.

Sus fieles clientes son aquellos a los que todavía les gusta lucir un terno hecho a la medida. Además, a Cajilema lo buscan empresas para hacer los uniformes de todos sus empleados.

“Un negocio da más frutos si uno mismo está ahí”, dice Cajilema, aunque admite que es sacrificado.

El sastre trabaja todos los días, de 08:30 a 19:00, el mismo horario durante más de tres décadas. “Mi mamá me dio la idea de ser comerciante y ahí nació todo, pues en la vida hay que ser emprendedores para surgir”. (I)