Sábado, 26 Agosto 2017 00:00 Regional Sur

El peligroso oficio de eviscerar pescado se mantiene en los muelles de Puerto Bolívar

Amada Pezo lleva 25 años en el oficio de sacar las vísceras a los pescados. Su trabajo es muy peligroso por los cortes que se hace en los dedos, incluso uno de ellos ya no tiene movimiento.
Amada Pezo lleva 25 años en el oficio de sacar las vísceras a los pescados. Su trabajo es muy peligroso por los cortes que se hace en los dedos, incluso uno de ellos ya no tiene movimiento. Foto: Fabricio Cruz/ El Telégrafo

A lo largo del estero Huaylá existen 420 pequeños desembarcaderos, pero tan solo 20 personas se dedican a sacar los intestinos de los peces. Ellos sufren cortes que ponen en riesgo sus manos.

Fabricio Cruz, corresponsal El Oro

Once años atrás, mientras retiraba las tripas de un robalo (pez), Amada Pezo sufrió una herida profunda en uno de los dedos de la mano izquierda. A pesar del corte, continuó eviscerando a los peces en los muelles de Puerto Bolívar.

La herida en el dedo le dejó un mes sin trabajar. No se preocupó por ir a un médico, optó por dejar que sanara sola, sin imaginar que poco a poco el miembro dejaría de moverse.

Pese a ese percance, ella es una de las personas que mantiene el oficio, que de a poco va desapareciendo en los pequeños muelles del puerto orense. Lleva más de 25 años realizando esa actividad.

Un cuchillo y una piedra de afilar, son las únicas herramientas que utiliza. Su jornada empieza a las 05:30. Entra al muelle 33 del estero Huaylá, y en una mesa pone el pescado que va a eviscerar, para luego venderlo a los comerciantes de los mercados de Santa Rosa, Machala y Pasaje.

“Son muy comunes los cortes en dedos y manos entre quienes hacemos este oficio”, dijo. Ella cree que una herida no se cura visitando al médico, sino echándose limón en el corte o presionando con un trapo para frenar el sangrado. Así es como actúan ante un accidente, sin pensar en la gravedad y las consecuencias del corte.           

En Puerto Bolívar hay 420 muelles a lo largo del estero Huaylá, pero tan solo 20 personas que se dedican a eviscerar pescados, la mayoría de ellas trabajan con especies pequeñas. En realidad son pocos los evisceradores y fileteadores que hay en el puerto, por eso son muy codiciados por las plantas procesadoras de pescado.

Miguel Alvarado tiene 20 años en la actividad y dice que para filetear un pescado “hay que ser un maestro en el oficio”, porque los clientes son muy exigentes.

Él, aparte de destripar el pescado, es comerciante en el Mercado Central de Machala. Manifestó que se necesita fuerza en los brazos para sacar las escamas. La técnica consiste en tomar la cabeza del pescado con una mano y con la otra tomar un cepillo de metal y raspar la piel hacia arriba. Los evisceradores en unos 20 segundos realizan esta actividad. La rapidez es una característica propia de este trabajo.

Luego se abre el pescado por la mitad desde la cabeza hacia la cola. Con una de las manos se sacan las vísceras y se colocan en una tina. El olor que producen todos los desperdicios es desesperante para los clientes.

Contó que el riesgo de sufrir un corte profundo es alto, debido a que el cuchillo siempre está “bien afilado”.  Así es como ellos lo deben tener para que el corte del pescado sea más fácil y rápido. De hecho, en el sitio hay cuchillos que de tanto afilarse ya casi han perdido la lámina de acero.

La paga que se da por este trabajo es de $ 0,80 por libra. Es decir, las personas dedicadas a esta labor ganan según la cantidad de pescados que limpien. Por lo general obtienen  entre $ 10 y $ 20 diarios.

Sin embargo, en los últimos cuatro años han visto que la pesca se ha reducido, por lo tanto no obtienen los  mismos ingresos que antes para sus hogares.

Esto ocurre porque evisceran solo las especies que capturan los pescadores artesanales, quienes también se han visto afectados por la pesca industrial.

“Ya no es como antes, la pesca se está perdiendo poco a poco. Antes un pescador artesanal te traía cuatro gavetas de corvina, ahora solo trae una”, dijo Alvarado, quien cree que esa escasez se debe a la depredación de las especies de los barcos industriales y que están dentro de la zona de reserva marina, exclusiva para la pesca artesanal, lo cual causa perjuicio a todos. (I)

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