Varias víctimas del financista que cometió la mayor estafa de Wall Street ya han recuperado su dinero.
El número 961727-054 que el estadounidense Bernard Madoff luce en su ropa lo convierte en uno más de los 6.169 presos con los que convive en la cárcel de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Apenas ha cumplido 5 de los 1.795 meses (150 años) a los que fue condenado por montar una de las mayores estafas de la historia mundial.
Como era de esperarse, su vida cambió radicalmente. Atrás quedaron los días de lujo cuando era considerado la estrella de Wall Street. Hoy se dedica a sacar la grasa de las cacerolas en la cocina.
El financista se levanta a las seis de la mañana y gana entre 12 centavos y 1,15 dólares por hora, monto que se les paga a todos los reclusos por sus labores diarias en dicha cárcel. Para distraerse, juega ajedrez y damas.
El estafador, de 71 años, lleva ya seis meses en prisión y la fecha oficial de su liberación es el 14 de noviembre de 2139.
Madoff fue detenido por el FBI tras confesar que orquestó un perjuicio piramidal por US$ 50.000 millones
Algunos presos creen que Madoff tiene dinero escondido en alguna parte y tratan de acercarse a él con amabilidad, pero los carceleros lo vigilan muy de cerca y no permiten que se formen grandes grupos a su alrededor, publicó recientemente el diario The Wall Street Journal en un artículo sobre la vida de este usurero.
Madoff fue detenido por el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) el 11 de diciembre, tras confesar que había orquestado por dos décadas el mayor esquema Ponzi o estafa piramidal de 50.000 millones de dólares, en lo que sería el mayor fraude en la historia de Wall Street.
Un día antes había reunido a sus hijos, que trabajaban con él, y les había confesado que el verdadero éxito de su firma de inversión, Bernard L. Madoff Investment, consistía en captar constantemente nuevos clientes para destinar su dinero al pago de los intereses prometidos a los más antiguos.
La mano derecha del inversionista, Frank DiPascali, también está en prisión y ahora colabora con las autoridades para facilitar la localización de activos con los que indemnizar a las víctimas, que en total han reclamado 19.400 millones de dólares.
Según Irving Picard, el fideicomiso designado por la Corporación para la Protección de los Inversores Bursátiles (SIPC) para liquidar los activos de Madoff, algunas de las víctimas de la gigantesca estafa de Madoff han recibido ya 534 millones de dólares en compensaciones.
Picard ha recuperado de momento 1.500 millones de dólares (el 7,5% de lo reclamado) y ha interpuesto demandas contra algunos clientes institucionales de Madoff, a los que reclama 15.000 millones de dólares.
"En un año, el liquidador ha logrado significativos progresos en la recuperación en este enorme y complejo caso y se ha prestado una gran atención a las reclamaciones de fondos y a su pronta resolución dadas las difíciles circunstancias", explicó el presidente de la SIPC, Stephen Harbeck.
En total, las víctimas han presentado unas 16.000 reclamaciones y, de ellas, 11.563 han sido tramitadas, pero solo 1.647 se han aceptado, ya que el resto procedía de gente que había invertido en fondos de inversión que confiaron parte de su capital a Madoff, por lo que es a estos últimos a los que debe pedir compensaciones.
La SIPC, que cubre las pérdidas hasta un máximo de 500.000 dólares, ha reservado 561,3 millones de dólares para atender esas 1.647 reclamaciones aprobadas, aunque solo ha resuelto algunas.
El financista se levanta a las seis de la mañana y gana hasta 1,15 dólares por hora por sus labores en la cárcel
El abogado Picard, que subrayó que su oficina tramita las reclamaciones tan rápido como es posible, agregó que hasta ahora ha comprobado que las pérdidas del fraude cometido por Madoff superan los 21.000 millones de dólares, correspondientes a 2.335 de las cuentas gestionadas por el financiero.
La compañía de Madoff manejó unas 8.000 cuentas distintas a lo largo de su existencia, de las cuales 4.900 estaban activas cuando se descubrió el fraude.
Picard espera obtener más fondos con la subasta de bienes confiscados, desde viviendas de lujo y yates, hasta ropa y enseres personales del matrimonio, de las que ya se han celebrado alguna en Nueva York y en Florida.
Además, ha interpuesto catorce demandas contra familiares y amigos de Madoff que, supuestamente, eran conscientes, o debían haber sospechado, de la procedencia ilícita de la rentabilidad que el financiero decía obtener con sus inversiones.
Entre otros, reclama 198 millones a los hijos, Andrew y Mark, que un año después aún no han logrado un trabajo debido al estigma que supone ser un Madoff.
"Estamos en total desacuerdo con la reclamación", aseguró el abogado de ambos, Martin Flumenbaum, en un reciente comunicado, en el que recuerda que "fueron ellos quienes contactaron con las autoridades cuando su padre les dijo que había defraudado a los clientes de su asesoría", con lo que "ahorraron a las víctimas más de 170 millones de dólares que su padre estaba a punto de repartir".
La esposa del financiero, Ruth Madoff, ha tenido que abandonar su lujoso apartamento de Manhattan, para que fuera subastado junto a muchas otras de sus propiedades y pertenencias, y desde entonces vive en casas de amigos y familiares, sin hablarse con sus hijos desde que estalló el escándalo.