El otorgamiento del galardón al Gobernante de EE.UU. generó sorpresa, y además posturas de apoyo y críticas.
Posiciones a favor y en contra, así como también sorpresa, sobre todo para el mismo galardonado, generó la concesión del Premio Nobel de la Paz 2009 que recayó en el presidente de EE.UU., Barack Obama.
Desde Oslo, donde se entregan los premios, el Instituto Nobel de Noruega informó que el Mandatario obtuvo el galardón por sus “esfuerzos extraordinarios por reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”. Además reconoce, especialmente, su visión de un mundo sin armas nucleares.
“El Presidente de EE.UU. ha creado un clima nuevo para la política internacional. Gracias a sus esfuerzos, la diplomacia multilateral ha recuperado su posición central y ha devuelto a las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales su papel protagonista”, señaló el Instituto en Oslo.
Se trata de la tercera vez que recibe el Nobel de la Paz un presidente de EE.UU. en activo, después de Theodore Roosevelt (1906) y de Woodrow Wilson (1919). En 2002 le fue otorgado el galardón al ya ex presidente Jimmy Carter, por su labor mediadora, al igual que al ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, galardonado en 2008 por su labor como mediador internacional.
Así, con una guerra en Afganistán a cuestas, en la que se analiza enviar nuevos soldados para combatir a los talibanes -actualmente hay 68.000 uniformados y han muerto 800-, y otra que no termina del todo en Irak, Barack Obama recibe el Premio Nobel de la Paz.
El Mandatario de EE.UU. reconoció ayer que está “sorprendido” por haber recibido el Nobel de la Paz. “Para ser honesto, creo que no lo merezco”, afirmó en una breve intervención en la Casa Blanca. Obama indicó que no percibe el galardón como un reconocimiento a sus "propios logros", sino como un respaldo a “las aspiraciones de la gente en todos los países”..
Tras las reacciones de Obama, se dieron también la de presidentes, políticos y otros premios Nobel de la Paz, quienes respaldaron o criticaron la premiación.
“¿Tan rápido? Demasiado rápido. Obama no ha tenido tiempo de hacer nada todavía”, exclamó el Premio Nobel de la Paz y ex presidente polaco Lech Walesa, quien calificó de precipitada la concesión del galardón, un reconocimiento que Walesa recibió en 1983 por su oposición al comunismo. Para el mítico líder del Sindicato Solidaridad, el Presidente estadounidense -que desde hace nueve meses está al frente de la Casa Blanca- “se ha limitado hasta ahora a hacer propuestas”.
El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió ayer, en cambio, al Mandatario norteamericano que demuestre su compromiso con el “sorpresivo Premio Nobel de la Paz que le acaban de otorgar retirando sus bases militares en Colombia”.
El jefe de la diplomacia venezolana consideró, en declaraciones hechas ayer a la prensa en la ONU, que la concesión del Nobel a Obama es más bien “un compromiso para la paz y a la paz”, que “un premio a la realización de sus logros”.
Para la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, también premio Nobel de la Paz en 1992, la concesión de ese galardón lo compromete a Obama a generar nuevos caminos y paradigmas para la paz mundial. “Sentí mucha felicidad y emoción al enterarme de que el Premio le fue concedido al presidente Obama”.
Menchú, la única mujer indígena latinoamericana en haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, señaló que al enterarse de la noticia le vino a la memoria la presencia de Martin Luther King y de su “queridísimo” Nelson Mandela, líderes mundiales que, al igual que Obama, fueron galardonados con esa distinción.
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, calificó como "visionaria" la decisión de otorgar el Premio al Gobernante de EE.UU., del que destacó su labor en el establecimiento de una política de esperanza.
Arias, Nobel de la Paz en 1987 por sus esfuerzos en la pacificación de Centroamérica, resaltó que posiblemente el tema más importante de la política exterior de la Administración Obama ha sido un retorno al multilateralismo y una renuncia a la imposición por parte de las potencias mundiales.