Obama pide reforma social al Congreso
Estados Unidos conmemoró ayer con fiestas sus 233 años de independencia.
EFE/AFP
NUEVA YORK/WASHINGTON
En el marco de las celebraciones por los 233 años de la independencia de Estados Unidos, el presidente Barack Obama pidió ayer al Congreso implementar reformas económicas y sociales. Además, manifestó su confianza en que su país logrará superar sus actuales desafíos.
Durante su discurso semanal, que ayer coincidió con el Día de la Independencia, Obama instó a los legisladores a someter a los sistemas educativo y de salud a una vasta reforma que reduzca el costo de la atención médica a todos los estadounidenses.
También pidió a los estadounidenses contribuir para que la energía renovable resulte rentable y el país pueda terminar con la dependencia del petróleo extranjero.
Tras evocar el espíritu que impulsó a los fundadores del país, el Presidente concluyó: “No somos un pueblo que teme al futuro. Somos un pueblo que lo construye. Y este 4 de julio tenemos que convocar ese espíritu una vez más”.
Los estadounidenses celebraron ayer su independencia con fiestas, banderas desplegadas, barbacoas, fuegos artificiales, perritos calientes y la reapertura de la Estatua de la Libertad a los turistas hasta su corona, que fue cerrada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Ya se han vendido 14.500 boletas para visitar el monumento hasta finales de agosto.
El acceso a la Estatua de la Libertad se cerró después de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York.
El angosto acceso a la corona, al que solo se puede subir por una escalera de caracol de 168 peldaños, hizo temer a las autoridades neoyorquinas un posible atentado. La popular estatua, de 93 metros de altura y 225 toneladas de peso, fue un regalo de Francia a EE.UU. en 1886 para conmemorar el centenario de la independencia estadounidense.
La Estatua de la Libertad era la primera imagen que tenían los inmigrantes que llegaban en barco a las costas de EE.UU., que tenían que permanecer en la isla contigua de Ellis para someterse a controles médicos, antes de pisar suelo estadounidense.