Entre republicanos ya se reparten las culpas
Se acentúa el pesimismo de cara al proceso electoral del martes.
WASHINGTON
Las luchas fratricidas típicas tras una gran derrota electoral comenzaron con anticipación en el Partido Republicano, donde aumenta el coro del descontento con John McCain y los líderes tradicionales en general.
“La palabra con la que describiría el Partido Republicano es caótico”, dijo Israel Ortega, analista de la Fundación Heritage. A su juicio, McCain, el candidato republicano a la presidencia, no ha mostrado el “liderazgo” necesario al no trasmitir un mensaje claro.
Su campaña enfatizó primero la experiencia de McCain, luego su carácter independiente, después su promesa de reformar Washington y ahora su mesura frente al “socialismo” del candidato demócrata, Barack Obama.
La primeras fisuras en el partido se manifestaron en las columnas y los programas de los comentaristas conservadores, especialmente por la elección de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia, pero ahora ya han adquirido nombres y apellidos de peso.
Christopher Shays, el congresista de Connecticut que copreside la campaña de McCain en ese estado, dijo que McCain “ha perdido su imagen de independiente. No ha cumplido su promesa de llevar a cabo una campaña limpia”.
Shays, como un gran número de legisladores republicanos, está en peligro de perder su escaño en las elecciones del próximo martes y no le ayuda su vinculación a un McCain con las encuestas en contra.
El golpe más duro ha sido, sin embargo, el apoyo que dio a Obama Colin Powell, ex secretario de Estado del presidente George W. Bush y ex máximo militar del país.
“No votaré por Obama solo porque es una persona de raza negra -dijo Powell-, ni votaré solo por McCain porque es mi amigo desde hace 20 años, votaré por el que ofrezca la mejor opción para el país”. Y esa persona, para el ex general, es Obama.
La batalla también se libra en el propio seno de la campaña de McCain, mediante declaraciones anónimas de asesores a la prensa.
Los del lado de Palin se han quejado de que los estrategas de McCain acusan a la gobernadora de los males de la campaña. Los de McCain respondieron calificándola de “diva” y dijeron que se ha salido del guión en los mítines, aparentemente pensando en su propio futuro poselectoral.
El martes fue necesaria una demostración de unidad y los dos políticos aparecieron en un mitin en Carolina del Norte, en el que McCain reconoció que no siempre están de acuerdo.
“Cuando dos independientes se unen, no concuerdan en todo, pero es muy divertido”, dijo el senador de Arizona.
Según los expertos, las tensiones en la campaña y en el partido son muestra del nerviosismo al mal cariz de las encuestas. Si están en lo correcto, el martes habrá un barrido en las instancias de poder a favor de los demócratas comparable al logrado por Ronald Reagan en los 80.
No obstante, también reflejan un profundo descontento sobre el futuro republicano.
El partido, en realidad, consta de dos bandos principales: el que defiende un Gobierno pequeño y está vinculado a la clase empresarial, y el de la derecha religiosa.
Bush, un cristiano devoto, fue el parangón de los conservadores sociales, en temas como los homosexuales y el aborto, pero defraudó al otro lado del partido con su afición por el gasto público.
Powell y Shays se han quejado de que el partido hizo un giro a la derecha.
“El partido se ha hecho más conservador, lo que le ayuda en el Sur del país, pero ha alejado a votantes en el Medio Oeste”, dijo Thomas Holbrook, profesor de política de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee.
Una derrota en las elecciones desatará una lucha de facciones de la que emergerán líderes nuevos, según Ortega.
Agencias