ECUADOR, DIEZ AÑOS DESPUÉS

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Seguridad social

La atención al ser humano se volvió política de Estado

El Gobierno, a través del IESS, realizó reformas en infraestructuras y servicios para mejorar la calidad de vida.

Cuando Antenor Huacón echa una mirada al pasado recuerda los momentos calamitosos que pasó mientras buscaba atención en la Unidad Médica del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Quevedo.

“Había que hacer largas filas y los centros no contaban con todas las especialidades, tampoco entregaban las medicinas completas”, expresa Huacón, de 68 años.

Desde este mes su tierra natal se unió a la lista de ciudades beneficiadas con las nuevas construcciones de hospitales. A más de la reciente inaugurada casa de salud en Quevedo se construyen otras 4 en Guayaquil, Quito, Machala y Manta.

Según el IESS, en menos de dos años se entregaron 5 unidades médicas en Santo Domingo de los Tsáchilas, Azogues, Quito y Nueva Loja.

El presidente de la República, Rafael Correa, indicó que gracias a la nueva visión del IESS, el número de profesionales de la salud pasó de 5.800 en 2006 a 17.000 en 2016. El próximo año la cifra será 23.000.

Hasta el año pasado la entidad reportó 3’145.015 afiliados al Seguro General Obligatorio y 1’227.983 personas cubiertas por el Seguro Social Campesino.

El segmento de la población adulta mayor del país ahora es objeto de programas de atención y cuidado, de los que son beneficiarios 69.803 personas.

Infografía Seguridad Social

Desde 2014, los hijos de los afiliados (hasta 25 años) también son incluidos en el beneficio de atención en salud.

La resolución 462 del consejo directivo estipula el pago del 1,32% por aumento de cobertura por cada hijo que se tenga.

Otro de los logros principales que se cristalizaron en los últimos años fue el acceso inédito de las amas de casa a la seguridad social.

Actualmente 200.000 mujeres se acogen al beneficio, según el Primer Mandatario.

El Gobierno calculó que este grupo -con su trabajo- aporta el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) y que hasta ahora no había merecido un reconocimiento para su jubilación.

“Por primera vez se reconoce la labor de la trabajadora no remunerada del hogar; logramos que ellas accedan a este derecho, conseguimos cambiar un patrón cultural”, dijo el titular de la entidad, Richard Espinosa.

La pensión máxima de los jubilados del IESS también dio un giro. Esta renta para quienes han aportado 40 años o más creció en el 70% en 7 años.

“Ahora los afiliados son beneficiarios de una pensión decente, a cobertura por desempleo, préstamos quirografarios, incremento de la cobertura del seguro campesino y pensiones varias”, destacó en su momento el Jefe de Estado.

El año pasado, el IESS realizó una auditoría que dio como resultado un perjuicio de 503 millones de dólares por parte de 36 hospitales y clínicas, que facturaron con un sobreprecio en medicamentos y que, en muchos de los casos, se inventaron rubros y procedimientos. Para recuperar ese dinero se inició un cruce de cuentas.

Entre los hitos del Gobierno se marca la creación del Banco del IESS (Biess) en 2009. El artículo 372 de la Constitución de la República establece la instauración de una entidad financiera que sea responsable de canalizar sus inversiones y administrar los fondos previsionales públicos.

Otro indicador de justicia social es el sueldo básico, que antes del Gobierno era de $ 160 y ahora es de $ 375. “El salario antes cubría el 40% de la canasta básica, mientras que ahora cubre el 100%. Por eso decimos que es un salario digno”, afirmó en su momento Pabel Muñoz, extitular de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades). (I)