Los conscriptos aprenden a crear microempresas
Capacitación en agricultura, mecánica, seguridad y hasta electrónica reciben los jóvenes.
El conscripto Víctor Saltos ingresó a las Fuerzas Armadas sin saber ningún oficio productivo, sin embargo ahora conoce de la cría de patos y cerdos, actividad que piensa seguir realizando una vez que termine el servicio militar en el Fuerte Huancavilca, en Guayaquil.
Saltos, al igual que sus compañeros, se beneficia del Proyecto “Conscripto forjador empresarial”. La nueva propuesta surgió del Ministerio de Gobierno con el objetivo de brindar nuevas herramientas de trabajo, creadas a través de la capacitación.
Saltos es oriundo de Quinsaloma, Los Ríos, y desde que llegó al regimiento militar se interesó en el proyecto.
La Escuela Superior Politécnica del Ejército (ESPE) es la encargada de capacitar a los conscriptos de los destacamentos de las Fuerzas Armadas a nivel nacional.
Un total de 20.700 conscriptos reciben capacitación en artes y oficios, en actividades como pintura, servicio automotriz, arquitectura, soldadura, abonos orgánicos, lombricultura, avicultura, piscicultura, cría de porcinos y conejos y emprendimiento de microempresas.
Este plan es para orientar la formación de los conscriptos que dentro del regimiento militar también reciben capacitación en destrezas y conocimiento artesanal.
Cayetano Saltos, vocero de la II División del Ejército Libertad, señaló que el objetivo de la capacitación es que los jóvenes aprendan varias ocupaciones que les sirvan para desarrollarse laboralmente una vez que terminen la conscripción. “El maltrato y la amenaza ya no existen en el servicio nilitar”, dijo Saltos; ahora hay un proceso de enseñanza que va más allá del plan militar.
Considera que el joven que acude a cumplir el servicio militar puede tener otra visión de la entidad, donde tiene la posibilidad de capacitarse íntegramente tanto en la parte académica como militar.
Por ello, Saltos invitó a los jóvenes a realizar el servicio militar para que aprendan valores y oficios que les serán útiles en la vida. “Los padres de familia no deben de dudar en enviar a sus hijos a la conscripción, aquí se los prepara para que vayan a la vida civil con una profesión”, afirmó.
Flavio Licta, conscripto oriundo de La Maná, en menos de dos meses aprendió métodos sobre la crianza de pollos y pavos, a través del proyecto de avicultura.
Licta aseguró que apenas salga de la unidad militar buscará suficiente capital para tener su galpón donde criará cientos de pollos y con ello obtener recursos para ayudar a su familia.
Celso Márquez, director del proyecto porcino, mencionó que los jóvenes ven con agrado la iniciativa del Ejército, que desde más de siete años viene implementando en las unidades militares del país.
Destacó además el interés de los conscriptos por aprender y desarrollar sus destrezas.
Márquez indicó que en un lapso de dos meses los conscriptos aprenden los oficios que les proporcionan los capacitadores de la ESPE.
Debido a los buenos resultados de la capacitación, las Fuerzas Armadas gestionan con el Ministerio de Trabajo que los jóvenes que culminen la conscripción sean ingresados en la base de datos de la entidad para un futuro trabajo.
Otro beneficio es la creación de un rubro mensual que les permita reunir un capital para concretar una microempresa. El monto logrado podrá retirarse al finalizar de la conscripción.
Además, las FF.AA. proporcionan uniformes, ropa interior y otros implementos a los jóvenes que realizan el servicio militar obligatorio y con ello facilitan a los ciudadanos de escasos recursos su ingreso a la conscripción.
Alex Córdova
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Periodista