Tomada de la edición impresa del 17 de agosto del 2008

Las mujeres tejen su vida en un pueblo

Una de las integrantes del grupo de tejedoras de La Esperanza, realiza su trabajo en su hogar.  | FOTO: FERNANDO SANDOVAL / El Telégrafo

FOTO: FERNANDO SANDOVAL / El Telégrafo

Una de las integrantes del grupo de tejedoras de La Esperanza, realiza su trabajo en su hogar.

Datos

•En La Esperanza hay precios asequibles. Los tapetes pequeños se venden entre dos y tres dólares, las toallas y paneras, en tres dólares; los individuales, en 4 dólares; manteles, desde 7 a 15 y 20 dólares.


• En Dos Mangas, el grupo de mujeres cuenta con una villa en la cual funciona el taller, aquí confeccionan las artesanías, siempre respetando el horario de cada una. Además, tienen máquinas que les facilita el trabajo en lo concerniente a la elaboración de artículos con tagua.

NOTICIAS RELACIONADAS

Dos historias de grupos emprendedores, en La Esperanza y Dos Mangas, demuestran el empuje femenino.


 
Como una habilidad heredada por sus madres y abuelas, las mujeres indígenas y mestizas de La Esperanza, población imbabureña, elaboran una gran variedad de artículos de artesanía bordados a mano.


Lo hacen desde hace décadas, para uso personal, como las blusas y camisas que confeccionan para sí mismas o para sus hijos y nietos, y también lo hacen por obtener un sustento para sus hogares con la venta de tapetes, toallas, manteles e individuales, entre otros artículos.


Bordan su entorno: las vestimentas que usan como parte de su cultura, las costumbres y manifestaciones culturales reflejan el color de las montañas, las flores, las frutas, la vegetación y en sí del paisaje andino, que envuelve a la provincia de Imbabura.


Sin embargo, y pese a los años de experiencia que estas mujeres llevan como bordadoras, recién hace un año 40 de ellas se agruparon y decidieron “salir del anonimato”. Antes bordaban en sus casas y vendían eventualmente  en tiendas de Otavalo.


Y si bien sus productos no son tan famosos como los bordados de Zuleta (a 13 kilómetros al sur de La Esperanza ), han logrado ser reconocidos no solo en la provincia, sino en varios puntos del país, e incluso fuera de él.

 
Desde entonces, todos los fines de semana, la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza , ubicada a 6 kilómetros al sur de Ibarra, recibe la visita de turistas ecuatorianos y extranjeros que acuden al lugar exclusivamente por conocer y adquirir las artesanías con los bordados a mano.


La Municipalidad de Ibarra promociona, desde junio pasado, la denominada “Ruta de los Paisajes Bordados”, que inicia en el centro de la ciudad y que recorre las parroquias de Caranqui, La Esperanza, Angochagua y Zuleta.


Los visitantes llegan de Ibarra, de Quito, de varias ciudades del país y también de otros países, comenta Rosa Hinojosa, líder del grupo de mujeres.


Y aunque hoy el grupo se redujo a 15 personas, la constancia y el empeño con los que puntada a puntada elaboran sus bordados siguen siendo los mismos de hace un año, cuando iniciaron el proyecto de dar a conocer su talento.


Cada semana doña Rosa entrega los individuales, paneras, vestidos, camisas, tapetes...  para que sus compañeras los borden en sus casas y los entreguen terminados en un plazo mutuamente acordado; también les proporciona hilos y agujas.

Una de las integrantes del grupo de tejedoras de La Esperanza, realiza su trabajo en su hogar.


El martes anterior, por ejemplo, María Rosario Carlosama recibió 10 vestidos para bordarlos en un plazo de una semana. Por cada uno recibirá 0,70 centavos, aunque su precio final es de tres dólares. Es cierto que lo que reciben es poco –reconoce doña Rosa–, pero al mismo tiempo “aquí tienen todos los materiales y el espacio para vender sus productos”, explicó.


Además, es una ayuda económica “para llevar a nuestro hogar”, señala María Rosario.


Todos los artículos son mostrados en la sede de la organización de mujeres, una casa de dos pisos, ubicada en la carrera Galo Plaza Lasso, que se identifica con un pequeño rótulo que anuncia la venta de “bordados a mano”.


Para no cometer equivocaciones con las artesanías puestas a la venta, cada una es identificada con el precio y con el nombre de la bordadora. Así, doña Rosa registra las ventas del mes, que en promedio llegan a 300 dólares.


A una cuadra de allí, al costado izquierdo de la iglesia Santa Marianita, todos los fines de semana se organizan las ferias abiertas de los bordados de La Esperanza , bajo una visera que les cubre del sol y la lluvia. Acuden las mujeres de la organización pionera y de otros grupos, y también quienes se resisten a dejar sus casas para vender los artículos. Son días coloridos, no solo por los tonos que imponen los bordados, sino también por la variedad de visitantes que llegan al lugar.


Las mujeres de la organización prefieren no dejar el piso de exhibición en la casa de doña Rosa, porque allí ya las conocen y las buscan directamente, además de que está muy cerca de la feria.


En comparación con los de Zuleta, los bordados de La Esperanza son más artesanales; sin embargo, sus precios son también más asequibles. Varían desde 2 hasta 20 dólares. Por ejemplo, los tapetes pequeños se venden entre dos y tres dólares, las toallas y paneras, en tres dólares; los individuales, en 4 dólares; manteles, desde 7 a 15 y 20 dólares.


En tanto, los precios de tapetes en Zuleta varían desde 8 a 15 dólares; los caminos de mesa cuestan desde 36 dólares, mientras los manteles desde 90 a 106 dólares.


Sus acabados, sin embargo, son casi perfectos, e incluso en una de sus tiendas se sienten orgullosas de haber bordado las camisas que ha lucido el presidente de la República, Rafael Correa.

Redacción Economía
economia@telegrafo.com.ec
Rss
Weather Image 25 ° Guayaquil, Ecuador Weather Image 10 ° Quito, Ecuador Ver más Powered By The Weather Channel