Organizaciones campesinas y microempresas ofrecieron sus productos.
Precios económicos y productos sanos es lo que buscan propiciar quienes creen en el comercio justo. Con ese fin, alrededor de 60 organizaciones campesinas y de microempresarios se congregaron desde el jueves hasta el fin de semana en la feria de Comercio Justo y Solidario, organizado por nueve empresas privadas e instituciones públicas y realizado en el Consejo Provincial de Pichincha.
Los productores y expositores tuvieron la oportunidad de comercializar vegetales, legumbres, granos, alimentos preparados, ropa y artesanías.
Muchos de los asistentes se beneficiaron de precios cómodos, por productos que en cadenas comerciales se encuentran con valores superiores.
“También hay productos un poco más costosos”, señaló Carmen Coello, una de las consumidoras de la feria al indicar que se trata de productos cuyo valor está en la elaboración, como la granola, el tostado y las habas confitadas, que compró en 3,50 dólares.
Para la mayoría de participantes las ferias son una oportunidad de ofrecer sus productos al público, pues en muchos casos no tienen sitios fijos de venta, sino ocasionales.
Las artesanías de Eugenia Arends, por ejemplo, son elaboradas exclusivamente para las ferias. Es aquí cuando prepara toda clase de adornos y decoraciones en canela, quinua, anís y otras especias, además, de artesanías de cerámicas, yute, madera y papel reciclado.
El olor a la canela se siente desde lejos y para mantenerlo en casa –una vez comprado- ella tiene su secreto: “hay que aplicarle una esencia para que no pierda la fragancia”, aseguró, “pero la aplicación se puede hacer hasta un año después”, recomienda.
Los compradores y vendedores ganan con las ferias de comercio justo que se realizan en Quito
En la sección de artesanías también se exhibieron aretes, collares y otras bisuterías; además, se observaron pinturas de óleo en plumas de pavo, como las que elabora Verónica Celi. “Son pinturas valoradas más por los extranjeros, quienes pagan hasta 25 dólares por cada obra”, afirmó. Sin embargo, en la feria su precio de oferta es de 14 dólares.
En otros stands se demostró el talento de los artesanos que trabajan con papel reciclado. Hubo lámparas, hojas decorativas y portapapeles de ese material que se pusieron en venta.
En tanto, en la sección de vegetales y verduras, sus productores son más experimentados. Por tratarse de alimentos que se consumen a diario, ellos están más organizados y tienen sitios específicos de venta para sus productos.
Muchos trabajan en asociaciones o junto a sus familias como el caso de los productores de Tolóntag (centro-oriente de Quito).
Margarita Haro comenta que en las labores de siembra, cosecha y empaque de los productos trabaja junto a su familia, al igual que otros siete productores del sector.
Los agricultores producen hortalizas, granos frescos y procesados, lácteos, que por lo general comercializan en la denominada bioferia de Tumbaco (nororiente de Quito), todos los sábados de 8:00 a 12:00.
En cambio, la organización Pacha Mama de Carapungo (norte de la ciudad) está integrada por ocho mujeres, que con su trabajo en una granja integral llevan ingresos a cada una de sus familias.
Venden rábanos, brócoli, zanahoria, limón, fréjol y uvillas, entre otros productos, en su granja agrícola durante la mañana, entre semana, y los sábados y domingos en la tarde.
María Guamán, una de las productoras que participó en la feria, afirmó que cada vez son más los compradores que optan por productos sanos, como los que se ofrecen en la feria y las pequeñas organizaciones de comercio justo.