Tomada de la edición impresa del 05 de mayo del 2008

578 cacaoteros de Calceta se unieron y ahora exportan a Suiza

En el centro de acopio se realiza la poscosecha del cacao de Fortaleza del Valle. | FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

En el centro de acopio se realiza la poscosecha del cacao de Fortaleza del Valle.

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El centro de acopio de Fortaleza del Valle está en la vía Calceta-Chone. Allí hay infraestructura para la poscosecha y oficinas donde atienden los mismos agricultores.

La Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) está ubicada en el Centro de Convenciones de Guayaquil (antiguo aeropuerto).  Esta entidad desarrolla
el proyecto de cacao.

Este grupo aumentó su producción de cacao orgánico y administra un centro de acopio en Manabí.

Antecedentes


En el 2006, Fortaleza del Valle comenzó con 80 cacaoteros de dos asociaciones de base: La Fortaleza y Valle del Carrizal, de ahí se derivó el nombre.

La agrupación tuvo sus comienzos con el apoyo del proyecto Carrizal Chone, donde se solicitó a los productores presentar planes productivos de desarrollo. Entonces recibieron apoyo para hacer la infraestructura de acopio.


 
Los 578 productores cacaoteros que pertenecen a la Asociación Fortaleza del Valle, en el cantón Calceta (Manabí), ya superaron la escasa producción, los bajos precios que le daban los intermediarios y, lo más importante, dejaron a un lado la desunión.

¿Cómo lo logran? Desde hace tres años trabajan en asociación, buscando el beneficio común y no el individual y, con la ayuda de varios organismos, construyeron su centro de secado y de acopio. Además, tienen un importador que compra toda su producción anual en Suiza.

Fortaleza del Valle, junto con otras seis agrupaciones, es parte del Programa Establecimiento de una Estrategia de Competitividad de la Cadena de Cacao Fino de Aroma del Ecuador, que ejecutan Anecacao, la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) y GTZ, con el financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta agrupación de Calceta aglutina a su vez a cinco asociaciones de base, pero Fortaleza del Valle, que es una organización de segundo piso, es la encargada de la poscosecha y de la comercialización.

La directora técnica del Programa, Lorena Solórzano, explica que las organizaciones de segundo piso son las que agrupan a las más pequeñas para que sean parte de la cadena de comercialización. “Nosotros trabajamos ahora, pero buscamos que haya sostenibilidad en el tiempo y por eso coordinamos el trabajo con las ayudas que estas organizaciones (las de segundo piso) han tenido antes”, dice.

Fortaleza del Valle se ha organizado bien y, con los recursos adicionales, brinda ayuda a los agremiados


Los ejecutores del Programa hicieron un análisis y les indicaron a los productores que la asociatividad tiene varios ejes: el gremial, que busca el bien común; el empresarial, que ya entra en un proceso de crear conciencia en la importancia del trabajo en equipo,  mantener la calidad del grano y aumentar los volúmenes de producción; el último eje es lograr acceso a los mercados.

El presidente de Fortaleza del Valle, David Sabando, menciona que el comprador suizo del cacao que produce la agrupación les dio un cupo de 5.000 toneladas anuales, pero la producción de los cacaoteros no les ha permitido enviar más de trescientas. En el 2007 exportaron 250 toneladas. “Tenemos bastante para seguir creciendo y lo estamos haciendo”, agrega el agricultor.

En el centro de acopio, los productores llevan a vender su producto que es totalmente orgánico y por cada saco del grano sin secar reciben alrededor de 120 dólares, éste es un muy buen precio considerando que no deben secarlo y que los intermediadores pagan alrededor de 80 dólares a los productores que no están asociados en esta agrupación.

Sabando explica que cada asociación de base es responsable por la calidad de la producción de sus agremiados. Fortaleza del Valle se encarga de guiarlos y hacer los contactos para capacitación.

Los productores han mejorado su productividad. Hace tres años cada hectárea les generaba 3 ó 4 quintales, pero ahora logran hasta 10 quintales. Cada uno posee un promedio de 2,5 hectáreas.

Berto Zambrano, productor de la asociación, manifesta que antes de comenzar con todo este proceso de asociatividad, los cacaoteros estaban muy decepcionados por los bajos precios que les pagaban los intermediarios y muchos querían dejar la actividad.

“Éste es un piloto, pero la idea es que más gente trabaje bajo el mismo esquema. El Programa dura hasta el 2009 pero lo que buscamos es que se mantenga. Si es que hay políticas de Gobierno, con recursos y estrategias del sector se lo puede lograr”, afirma Solórzano.

Se desarrollan planes comunitarios


Fortaleza del Valle goza de una certificación internacional de comercio justo, lo que significa que el mercado les paga por la calidad del cacao. Esto además les permite ganar un premio por cada tonelada.

Por ese concepto, en el 2006 recibieron 50 dólares adicionales por cada tonelada vendida; este año aspiran a recibir más recursos, dice David Sabando, presidente de la asociación.

Los recursos adicionales ya están comprometidos con los mismos cacaoteros agremiados. En el 2006 comenzaron entregándoles créditos por los que pagan una comisión mensual de 1 dólar, por cinco meses y sin intereses. La meta de este 2008 es seguir con los préstamos y además construir un dispensario médico para los asociados y sus familias. En total se calcula que los beneficios llegan a 1.500 personas.
Miriam Guerrero
mguerrero@telegrafo.com.ec
Reportera - Guayaquil