El Ministerio del Deporte pretende que los juegos tradicionales vuelvan a ser practicados.
El palo encebado, pesca de pirañas, lanzamiento de una roca, carreras de cerbatanas, remo, líneas, rodeos, entre otros, son algunos de los deportes ancestrales y tradicionales de los pueblos indígenas, afros y montubios que habitan en las diferentes regiones del país.
De acuerdo con Juan Wampushi, oriundo del Napo, los deportes tradicionales de los pueblos indígenas del oriente son poco conocidos porque solo se dan en el marco de celebraciones íntimas de las comunidades como fiestas de caza, cosecha, recolección, cambio de estaciones y funerales.
Pero, debido a la migración de los jóvenes y al ingreso a los territorios de personas ajenas a las comunidades, algunas prácticas se han ido perdiendo. "Los jóvenes indígenas ya no saben sobre los juegos y deportes propios de la comunidad. Muchos ya no participan en estas prácticas porque deben trabajar justo ese día o porque nunca los aprendieron porque eran sus padres los que debían laborar fuera de la comunidad", afirma Wampushi.
Para lograr la recuperación de estas prácticas, el Ministerio de Deportes desarrolla, desde hace tres años, el programa de rescate de juegos tradicionales de las poblaciones indígenas, afros y montubios.
El programa consiste en un trabajo coordinado con las diferentes municipalidades de las provincias de Esmeraldas, Morona Santiago, Guayas, Cotopaxi e Imbabura para la conformación de equipos al interior de las comunidades para realizar campeonatos deportivos.
Carla Dávila, directora nacional de Recreación, explica que este tipo de actividades permite recoger y sintetizar las explicaciones de las dinámicas de los juegos y las reglas con el objetivo de rescatar el patrimonio cultural de estos pueblos.
Ella agrega que con los campeonatos que se realizan los mayores transmiten sus conocimientos a los niños y adolescentes de las comunidades para que estos deportes permanezcan como parte fundamental de su organización como pueblo y comunidad.
Anualmente se han receptado 1.500 participantes de tres regiones: Sierra, Costa y Oriente. El resultado preliminar es que se ha logrado afianzar alrededor de 30 juegos tradicionales.
Uno de los participantes de estos campeonatos fue Antonio Anselmo Alcázar, quien vive en el cantón Quinindé e interviene en el rodeo montubio. Él concursa en esas actividades porque su padre influyó para que así sea, pero confiesa que no pudo “meterles la inquietud y el gusto” a sus hijos.
Antonio asegura que conocía parte de las tradiciones de este pueblo, pero nunca se había puesto a pensar que podrían desaparecer, por falta de interés de los más jóvenes, de los pocos recursos para rescatarlos y del escaso tiempo que cada día comparten los mayores con los más jóvenes.
El año pasado, cuenta Alcázar, el municipio hizo una invitación formal a todos para participar en el tradicional rodeo montubio y en los juegos como el palo encebado, el desyerbe de terreno con machete y sacar jugo de la caña.
1.500 personas, a nivel nacional, participan todos los años en los torneos de deportes ancestrales
Él participó al igual que muchos jóvenes y adultos. De esta manera los niños y adolescentes entendieron que esto es parte de las tradiciones que no pueden perderse y “les gustó sentirse parte de una cultura propia”, afirma. Ahora en este sector se ha incrementado el interés por recuperar y mantener estas tradiciones.
Para los indígenas de la Sierra se hicieron campeonatos de “raya”, que consiste en trazar una línea en el piso y lanzar moneda y granos. Quien atina en la raya, gana.
También se recuperaron juegos del conejo, el maíz, la cebolla y el San Benito.
Para el pueblo afroecuatoriano se hicieron campeonatos de carreras de posta, de cosecha de caña, las quemadas, rayuela y otros más.
En ese sentido, Dávila señala que en los sectores en donde aún se mantenían estos juegos tradicionales, el Ministerio del Deporte intervino para separar la costumbre de que tras todo juego deportivo se debía beber, lo que provocaba conflictos violentos. “El juego debe unir a las comunidades y no crear rivalidades y generar violencia entre equipos”.
Para hacer la separación se capacitó a los gobiernos locales y estos, a su vez, a las comunidades sobre los problemas que acarrean los excesos de alcohol.
“El cambio en los tres años ha sido evidente, ya que durante los campeonatos nadie consume alcohol y son los mismos miembros de la comunidad quienes se encargan de persuadir al resto de no hacerlo”, asegura la funcionaria del Ministerio.
30 juegos y deportes tradicionales se ha logrado rescatar y sintetizar
Al respecto, Santiago Vintimilla, sociólogo, opina que este tipo de actividades se las debe realizar de manera continua para que no se modifiquen de forma considerable y puedan mantener su esencia cultural.
Él explica que en la cosmovisión indígena todo tiene un sentido de comunidad y es por eso que juegos y deportes sirven para afianzar esos lazos y, en caso de que se dejen de practicar, se va a perder la tradición milenaria.
“¿Cuántas prácticas ya se habrán perdido, por la intromisión de la visión occidental?”, reflexiona el sociólogo, quien a su vez explica que muchos de los deportes y juegos desde esta perspectiva (occidental) han sido considerados como “no adecuados, por no decir salvajes” y por ello han ido desapareciendo, ya que incluso fueron prohibidos.
Este proyecto pretende crecer y difundirse cada año en más cantones; sin embargo, uno de los requisitos para lograrlo es que los gobiernos de cada localidad hagan una solicitud al Ministerio del Deporte para que los funcionarios se acerquen a capacitar y organizar a cada una de las comunidades y, de ser necesario, dotarlas del equipo básico para la práctica.
El Ministerio del Deporte está terminando la organización de los eventos 2010, que comenzarán en el segundo trimestre de este año. A futuro se busca que en las escuelas se practiquen estos deportes y juegos.