Tomada de la edición impresa del 30 de enero del 2010

“No se pueden llevar el agua”

Mark Franco,  líder de la tribu  Winnemen Wintu, de Estados Unidos  | FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

Mark Franco, líder de la tribu Winnemen Wintu, de Estados Unidos

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Datos

Mark Franco, de 55 años de edad, es el líder  de  la tribu norteamericana Winnemen Wintu (asentada en California), etnia que actualmente solo tiene 125 miembros.   

Él realiza conferencias por todo el mundo sobre el derecho que tienen los pueblos indígenas. Su rol es el de servir como nexo de comunicación entre los apaches norteamericanos y las demás etnias.

El dirigente indígena advierte los peligro de la contaminación del líquido y el desvío de ríos.



El “headman”  Mark Franco, líder de la casi desaparecida tribu norteamericana Winnemen Wintu, es como los arroyos de su tierra: Va donde lo lleve el agua. “Somos el pueblo del agua”, informa con orgullo y convicción. 

 Así, y  movido por esa temática, llegó el pasado jueves hasta Guayaquil, en donde fue invitado por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social para que hable de  la realidad de los procesos de los pueblos indígenas norteamericanos. 

   Pero, las conferencias internacionales  del headman, de  ceniza cabellera larga y nariz  aguileña, siempre desembocan    en la pugna por el líquido vital que existe entre su etnia y los grandes industriales de su país y  el modelo de contaminación que se replica en todo el mundo.

¿Qué  quiere advertir a los ecuatorianos?
Que la existencia de las represas  no son buenas para el agua, los animales y  el pueblo.  Cuando se construyen las represas hay  caudales naturales que están parados y afectan a los seres vivos. Al estar estancado el líquido vital pierde sus nutrientes. 

Una de las cosas que hemos visto en Estados Unidos es que cuando las aguas de los ríos llegan al mar y se desbordan arrojan peces muertos y matan la vegetación que está en las  riveras.

En los Estados Unidas, en las costas de California y  Oregón, hay zonas muertas, alrededor de 700 millas,  por las represas.  Hay comunidades, como Ducor (California), en donde el agua ya no se puede tomar, pero sus habitantes  tienen que pagar por ella.  Las autoridades de salud han dicho que el agua allí no es apta para el consumo humano, tienen que comprarla embotellada.

“Cuando se construyen las represas hay  caudales naturales que están parados y afectan a los seres vivos”


¿En Latinoamérica o en Ecuador se está haciendo lo mismo?
No quiero que la gente se ofenda, pero creo que sí está pasando algo similar. Por ejemplo,   hice un pequeño recorrido por el río Guayas y vimos que se hacían descargas de aguas sucias e industriales directamente. El agua tenía un color oscuro, un olor desagradable y espuma.  Para mí eso indica que el río está poniéndose en problemas. Pero, como dije, eso también pasa en Estados Unidos.

Mi pueblo cree que el agua es la sangre de la tierra, es como la sangre que tenemos en nuestras venas. Desviar un río es como cortar la circulación al brazo de una persona. Hay partes que sufren y mueren.

 ¿Ha conversado con  indígenas de la región sobre el problema?
Nosotros hemos hablado con indígenas de Bolivia sobre una compañía de Estados Unidos que estaba contaminando en su tierra. Además, la líder espiritual de mi tribu  fue a Perú y conversó con  las mujeres indígenas. Tenemos los mismos problemas. Nosotros creemos que los pueblos indígenas del norte y del sur somos iguales. Las líneas de separación las han hecho los gobiernos.

 ¿Qué están haciendo concretamente?
El movimiento recién está creciendo. Está mayoritariamente impulsado por la mujer. Ellas son las que llevan la cultura. Los hombres son las personas que luchan. Nuestro papel como hombres es defender la cultura que ellas llevan.

 ¿Cuál es la solución?
La solución al problema en Estados Unidos es la misma que en otros países. Hay que desarrollar medios de producción de energía alternativas, como las que se generan por viento y  sol. Hay que  manejar con cuidado el gran desarrollo urbano y no permitir que se dañen las áreas naturales.

Por ejemplo, en mi país  los agricultores industriales siembran frutas y granos en el desierto y mueven el agua hacia allá. Eso hace que personas, en otras áreas, de donde mueven el líquido vital, se queden sin agua. Eso no es sabio ni  sostenible porque actualmente no hay suficiente agua.

Una de las cosas que nos preocupa es el derecho básico de la gente de tener acceso al agua y como la nueva Constitución del Ecuador menciona los derechos de la naturaleza, nosotros no queremos dejar que el agua sea usada de una manera que deje de lado ese tipo de propuestas.

 ¿Es posible vivir  únicamente con energía alternativa?
Pienso que un país debe desarrollar energía alternativa.  Lamentablemente, en el caso de California, el 25% de  la energía es usada para mover el agua del norte al sur para los grandes empresarios de la agricultura. El impacto es dañino.

¿El mensaje ha sido escuchado por las autoridades? 
En muchos países de Latinoamérica las autoridades nos han escuchado, pero los gobiernos -no es el caso de Ecuador- responden de una manera lenta...

¿Por qué?
Porque  los gobiernos están controlados, detrás de las puertas, por grandes corporaciones. Esa no es la voluntad de la gente. Es por eso que en mi pueblo no existen elecciones. Si uno tiene mucho dinero puede comprar las elecciones y eso no quiere decir que eres un buen líder. En mi tierra la máxima autoridad nace.

Hay que saber y aprender a ser un buen líder. En Estados Unidos muchos de los presidentes no sirven porque son las corporaciones  las dueñas de ellos.

¿Pero por lo menos alguna vez han conseguido alguna respuesta favorable a sus peticiones?
Bueno, mi gente entregó los documentos para llevar a la corte estadounidense una demanda por la destrucción de mi cultura y el fracaso en la protección  de nuestro espacio sagrado, por el irrespeto al convenio firmado por el Congreso con su nación. Eso es algo que está empezando. 

 ¿Por qué recién están haciendo eso?
El pueblo indígena de los Estados Unidos empezó a volver -como decía mi abuela-  a la naturaleza. Cuando llegaron los  blancos a nuestro territorio empezaron a llevarse el oro, árboles y petróleo, que ya están acabándose. Ahora ya han empezado a llevarse el agua. Nosotros podemos  vivir sin oro, árboles, petróleo, pero no se puede vivir sin agua. Una de las cosas que yo digo en cualquier parte del mundo donde voy  es que hay que proteger el agua. Lo que está pasando en mi país es un genocidio cultural.

“Desviar un río es como cortar la circulación al brazo de una persona. Hay partes que sufren y mueren”


¿Qué medida recomienda tomar a las poblaciones para frenar esos genocidios?
Desde 2004 mi tribu está en guerra en los Estados Unidos. Pero yo no les propongo eso a los demás países, porque allá no corremos el riesgo de que vayan a  fusilarnos, pero en otros países no estoy seguro. Es por eso que es importante que la gente en otros países esté consciente de lo que significa ponerse en guerra contra los gobiernos.

¿Entonces qué deben hacer?
La solución para los otros países es la difusión del problema a través de los  medios de comunicación para que   sea debatido en la comunidad. Además, se requiere compartir con los demás  lo que se ha entendido para llevar el mensaje a la población. La intención es lograr el respaldo de todos los habitantes de la comunidad en la lucha contra la contaminación y el robo del agua.

¿Y eso funciona?
Sí, pero eso se logra  tomando determinadas medidas. Por ejemplo, deben tener personas en el movimiento que no se puedan comprar por dinero. Si es así  funciona.  La otra es orar al creador, al Dios en el que crean, porque el creador nos puso aquí para cuidar al mundo y no para destruirlo.
Jimmy Tapia
jtapia@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil