Con 11 años el microtenista guayaquileño obtuvo el título nacional en la categoría 18 años.
Cuando se escuchan voces y risas de lunes a viernes en el Centro de Alto Rendimiento de tenis de mesa del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE), es porque son vacaciones y el profesor Paúl Bermeo entrena junto con un selecto grupo de microtenistas, de entre 10 y 18 años.
Entre los que están allí se destacan dos seleccionados tricolores en este deporte: Dino Suárez y Alberto Miño. El segundo tiene una voz aguda e imponente, mientras que el primero es un ‘goce’ a la hora de contar un chiste.
Así rompen el hielo, durante un entrenamiento, los dos mesotenistas más experimentados que tiene el país.
Pero en el fondo del coliseo también se escucha la voz tierna de un niño que dice “bola, por favor”. Él es Danny García, que pide a uno de sus compañeros le haga llegar el instrumento para proseguir su entrenamiento.
Danny, después de haber disputado tres finales en un día, se proclamó campeón
de la categoría 18 años
El pequeño Danny se convirtió hace dos semanas en la última revelación del tenis de mesa nacional. Y es que haber salido a la luz por su juego rápido, audaz e inteligente en el último Grand Prix, organizado por la Federación Ecuatoriana de Tenis de Mesa (FETM), le dio un título muy especial: Ser campeón -con 11 años- de la categoría Sub 18.
Después de haber disputado tres finales en un mismo día, Danny se proclamó campeón en una categoría donde muchos no le apostaban
al triunfo.
“Nadie se esperaba que ganase en esta categoría. Al inicio iba 3-1 abajo en sets y muchos pensaban que ya no podía seguir, que estaba liquidado. Pero el profesor Bermeo (Paúl) confió en mí y gracias a sus consejos pude levantar mi juego”, recuerda el joven microtenista.
Cuando Danny emparejó el marcador 3-3, las miradas de las personas presentes en el torneo se desviaron para ver el rostro, un poco enrojecido por el esfuerzo físico, de García que se decía así mismo auto motivándose: “vamos, vamos”.
Al final el resultado fue favorable para el pequeño mesotenista que dejó boquiabiertos a todos, al derrotar 4-3 con parciales de 14-12, 7-11, 9-11, 4-11, 11-9, 11-9 y 12-14 a Leonardo López.
“Cuando me di cuenta que pude igualarlo me lancé más a la ofensiva y así arriesgué todo. Al final me llevé la victoria, eso fue lo más gratificante”, cuenta García, quien admira Alberto Miño.
No fue el rostro inocente de Danny que le hizo bajar la guardia a López, fue más bien el fuerte remate de derecha que acabó con el objetivo de su adversario.
“Danny comenzó un poco nervioso el partido, pero con el pasar de los minutos y los consejos de su entrenador pudo resolver un partido que lo tenía prácticamente ganado. Igual lo felicito por ser un gran jugador”, dice Leonardo López, quien ya tiene deseos de revancha, aunque sea en un amistoso durante los entrenamientos.
Si bien lo de Danny no fue una sorpresa para sus padres y su entrenador, sí lo fue para aquellos que observaron el Grand Prix. El ‘Gatito’ había llegado a la final de 13 años, donde Marlon Vite de El Oro lo venció por 3-1, también a la final de 15 donde perdió con el guayasense Adrián Cabrera 3-0. Pero cumplió con esa frase cien veces repetida en el deporte: “la tercera es la vencida”. Y pese a que es el punto de partida para creer en sus aptitudes, también es consciente que es solo el inicio de un largo trabajo.
“Fue un gran partido, pero eso ya quedó atrás, ahora tendré que trabajar más fuerte porque habrá chicos que intentarán vencerme”, comenta el ‘Gatito’, apelativo que le dieron sus amigos porque su padre, Guillermo García, era conocido como el ‘Gato’.
“El título que ganó Danny es premio a su esfuerzo, trabajo y perseverancia. Estoy seguro que esta escena se volverá a repetir. Confío en que así sea”, apunta su padre.
Ahora que se dio cuenta que no es imposible ganarle a los más grandes, Danny dice: “ahora que estoy creciendo como deportista, creo que si podré jugarle de igual a igual a mi papá”. Esa timidez que lo caracteriza se borra cuando agarra la raqueta.