Los agentes han sido vitales en los traspasos de los futbolistas ecuatorianos a clubes del exterior.
Jorge Mendes se tomaba un martini, se fumaba un habano y comía algunos bocadillos de caviar cómodamente sentado en la mejor suite del estadio de Old Trafford. Ahora hará lo mismo, pero en el Santiago Bernabéu. Viaja por el mundo, cena en los mejores restaurantes de París, Londres, Roma o Madrid.
Este portugués que para la mayoría de aficionados del planeta es un desconocido, es el empresario de Cristiano Ronaldo, y ganará 19,6 millones de dólares por cada año que el futbolista esté en el Real Madrid. Es su comisión por el traspaso del Manchester United y un porcentaje por los ingresos que genere la imagen del jugador. Es el agente más exitoso del momento, pues el costo global que pagó el Madrid por CR9 incluyó los de Mendes.
El fútbol es un negocio en el que ganan todos. Hoy que el mercado se fija más en los jugadores ecuatorianos, los agentes y varios clubes nacionales tienen estrategias efectivas para que los futbolistas lleguen a equipos importante; el trabajo es constante, pero al final el éxito está asegurado.
En Ecuador, Diego Herrera es el ‘Mendes’ del medio. El ex futbolista representa a Antonio Valencia, quien firmó con el Manchester un contrato de cuatro años por 480.000 dólares mensuales. Sin llegar a la cifra del portugués representante de Cristiano Ronaldo y director de la empresa Gestifute, Herrera seguramente con este negocio obtendrá más ingresos que los de toda su carrera como jugador de Liga Deportiva Universitaria de Quito, Barcelona y El Nacional al igual que como arquitecto.
Los ‘Puros Criollos’ -su club en Ecuador- recibirán 1,6 millones de dólares, que representan el 5 por ciento del total pagado por Valencia (24, 4 millones) del equipo que dirige Alex Ferguson.
Este fue el primer gran negocio de Herrera, quien es agente del jugador desde 2005 y lo ayudó para su traspaso al Villareal de España y en 2006 al Wigan inglés.
1,6 millones de dólares recibirá El Nacional por el traspaso de Antonio Valencia al Manchester
Diego Herrera no solo se preocupa por el ‘negocio’ sino que está pendiente del jugador al que representa. Observa su situación anímica y hace todo lo que esté al alcance para que el futbolista se sienta bien y así rinda en la cancha.
Si Valencia llegó a uno de los equipos más importantes del planeta, Herrera tiene mucho que ver en eso, aunque él atribuya todo a los méritos de ‘Toño’. Pero fue Hererra quien ayudó a su adaptación en un país extranjero, primero en España y luego en Inglaterra, donde además tuvo que lidiar con un idioma que no conocía.
“En Inglaterra, Ulises De la Cruz fue quien hizo que Antonio se adaptara rápido. Siempre estaban hablando por teléfono y a veces salían a comer”, comenta Herrera.
Pero no todo es color de rosa con los empresarios o agentes, el caso más polémico fue la relación entre Guillermo Coppola y Diego Maradona. El primero fue apoderado del ‘Pelusa’ durante ocho años, lapso en el que manejó todos sus negocios con poderes casi ilimitados e incluso se cree que fue quien lo llevó a la adicción a las drogas, hasta que el ahora entrenador de la selección albiceleste lo acusó de estafa; la amistad se rompió y terminaron en los tribunales.
En la geografía ecuatoriana hay quienes desconfían de los empresarios por malas experiencias. En ese grupo se encuentra Pablo Palacios, delantero de Barcelona.
“Cuando estuve en Aucas tuve una mala experiencia con un representante y desde ahí no he vuelto a tener, a no ser que sea mi mamá (Inés Herrería)”, dice el atacante, quien prefiere no revelar el nombre de su anterior agente para evitar una polémica.
“Cualquier tema económico lo manejo yo. Mi mamá me asesora, pero la última palabra la tomo yo. Busqué a mi mamá porque ella es una persona de confianza y sé que jamás me defraudaría”, comenta el goleador.
Otros nunca lo han tenido como es el caso del también jugador amarillo Carlos Castro, quien señala que “en un futuro sí pienso en contactarme con alguien, para ver bien mi futuro en esta carrera”.
Muchos futbolistas ni siquiera saben para qué se necesita un empresario o representante, por eso cada año en el Congreso Ordinario de Fútbol llegan a las instalaciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) a intentar hablar directamente con los directivos de los clubes de la primera “A” o de la “B”. Otros andan en busca de un ‘padrino’ que les asegure un contrato de trabajo.
Hay jugadores como el portero Máximo Banguera que consideran a sus representantes un eje importante en sus carreras. “Mi empresario es Rodrigo Espinoza, me ha ayudado mucho en el fútbol. Él negoció mi vinculación con Barcelona y eso es algo que me ayudó mucho”, manifiesta, y además asegura que su paso al elenco torero fue el más importante gracias a la buena decisión de su representante.
Los empresarios son una especie de corredores de bolsa que se encargan de colocar o promocionar a sus representados en el mercado futbolístico. Algunos no son vistos con buenos ojos, pues si un futbolista fracasa en un equipo, las miradas se dirigen hacia ellos y los directivos, los unos por promocionar un hombre que no era el mejor y los otros por creer en sus promesas.
Jorge Guerrero es uno de los socios de “Goalagents”, una empresa de representación de futbolistas que entre sus registros tiene a Giovanni Espinoza, Félix Borja, Segundo Castillo, Luis Bolaños, entre los que más sobresalen de los jugadores nacionales. Y Mauricio “Mao” Molina, el volante colombiano, figura entre sus representados foráneos.
“Tener embajadores como Antonio Valencia, Édison Méndez y Segundo Castillo ha abierto la puerta para que vayan otros jugadores al exterior”, afirma el empresario.
No considera que antes la calidad del jugador ecuatoriano era menor, sino que no se adaptaban a nuevas sociedades y formas de vida, por ello se veían en la necesidad de retornar al campeonato local.
Guerrero cuenta que junto a las personas que trabajan con él se han impuesto cánones para la selección de los jugadores que serán adquiridos y posteriormente ubicados en las ligas foráneas.
“Buscamos jugadores jóvenes, que tengan un excelente biotipo, velocidad y técnica, esas son las principales características”. Según el agente, esas condiciones hacen que un jugador tenga el tipo europeo y por ende podrá ser incluido en ese mercado.
Asimismo se busca tener socios estratégicos en las ligas de otros países para que sean el vínculo y se faciliten las negociaciones con los clubes. Un ejemplo del trabajo de Goalagent es la última vinculación de Giovanni Espinoza al Birmingham de Inglaterra. Esta ocurrió horas antes del choque entre Ecuador y Argentina, el 10 de junio.
No obstante, el tema de las negociaciones muchas veces se complica sobre todo al momento de negociar el precio en el que será adquirido determinado jugador.
“Muchas veces terminas en un tira y afloja. Muchas veces llevas una operación y está en un 90 por ciento pero se cae porque una de las partes no cedió”, apunta Guerrero.
En el tema de los precios que se pide por los futbolistas no se cuenta con un reglamento o tabla que dé un balance para la negociación.
Sobre todo esto sucede con los jugadores ecuatorianos, ya que son una apuesta porque no cuentan con la gran promoción que tienen elementos argentinos o brasileños.
Sin embargo, actualmente se tiene una base referencial para negociar de acuerdo a los registros de las transferencias realizadas con anterioridad. En Europa por actuaciones, campeonatos y estadísticas es más fácil saber cuánto vale un futbolista.
Otra cosa que señala este agente es que Ecuador aún no tiene la exposición mediática necesaria como para ganar mucho más terreno en el mapa del fútbol mundial.
El fútbol mexicano es el que más se interesa por jugadores ecuatorianos, pero se ha sumado Brasil, donde están Fidel Martínez y Luis Bolaños, en estos días. En esta semana se hablado del posible traspaso del volante torero Fernando Hidalgo a un club brasileño también.
Antes pasaron por ese país Hólger Quiñónez y Fricson George, mucho después Michael Quiñónez, la ‘Sombra’ Espinosa y Néicer Reasco.
Negociar afuera es más sencillo que hacerlo internamente, pues el mercado se ha viciado con agentes que llegan de otros lugares, ya que no han tenido oportunidades en sus países de origen por eso terminan buscando mercados alternativos como el colombiano, ecuatoriano y venezolano.
Muchos de los agentes se dedican únicamente a manejar los derechos de representación de un jugador, otros se asocian para comprar los derechos federativos utilizando como base un club. Pero la FIFA está prohibiendo esta práctica porque considera que no se puede ser juez y parte en un traspaso.
Por Maricela Osorio & Jorge Luis Rubio