Héctor ‘Pototo’ De Los Santos y Ernesto Guerra recuerdan el campeonato conseguido en 1968.
Se alejó del fútbol porque su vida ahora transcurre entre sus negocios y la familia, pero decidió regresar al estadio por segunda ocasión en los últimos 10 años.
Retornó a un escenario deportivo para presenciar el momento más importante de Deportivo Quito, desde 1968, año del último campeonato de los de la ‘Plaza del teatro’.
Héctor ‘Pototo’ De Los Santos es aquel defensa uruguayo que llegó hace 40 años a Ecuador junto con sus compatriotas Luis Aguerre, Manuel Battaini y Óscar Barreto para reforzar a Deportivo Quito.
Después de 1968 se enamoró del país y no lo dejó nunca más. El ‘Pototo’, quien marcó goles el año en que llegó, recordó la sensación de ser campeón, ahora como hincha.
“Estoy muy contento no solo por mí, sino por esa hinchada que ha sufrido tantos años. Hay gente que se ha muerto sin tener la satisfacción de ver a Deportivo Quito campeón. Ese fue el caso de mi hija, que se murió a los 24 años; el “Loco” (César) Pardo, que falleció el año pasado, era hincha a muerte.
Tanta gente linda que se nos fue”, dice el espigado ex zaguero, añorando a todos quienes les hubiera encantado ver al Quito dar la vuelta por tercera ocasión.
“Vi tanta gente alegre y me recordé esos años cuando recién llegamos (1968). Nosotros no sabíamos que había las fiestas de Quito. Entonces se contagió eso con Deportivo Quito campeón y fuimos muy felices tanto Luis Aguerre (arquero), yo (defensor), Barreto (volante) y Battaini (delantero)”, cuenta.
El ‘charrúa’ fue el capitán del elenco azulgrana en 1968, pues Gonzalo Calderón se lesionó y Guerra decidió que el defensor portara la banda.
“Ese campeonato (1968) se jugó en dos etapas, no había liguilla. Nosotros empezamos primeros y terminamos primeros. Nos pisaba los talones Barcelona. El último partido le ganamos a El Nacional. Nos costó mucho, empatamos 0 a 0 y con ese punto fuimos campeones”. Algo parecido a lo que puede suceder hoy, ya que el empate le da el título a los quiteños.
“Para que un equipo salga campeón, los futbolistas deben conocer dónde van a jugar”. Ernesto Guerra
De Los Santos cuenta que en ese entonces ganaba 5 mil sucres al mes y que debía ir a los entrenamientos en un camión de pasajeros junto con sus compañeros uruguayos.
“Llegábamos a las 9 de la mañana a Chillogallo a entrenar. Pateábamos tiros libres, hacíamos jugadas hasta que al mediodía llegaban todos los muchachos”, recuerda.
El Quito era manejado por Ney Mancheno, como presidente, y en la dirección técnica tenían a Ernesto Guerra, de quienes el “Pototo” guarda recuerdos imborrables.
“Ernesto Guerra era un hombre muy sencillo, muy humilde, muy serio, que nos hizo quererlo. Antes del partido nos daba ánimo para que ganarámos”, dice ‘Pototo’, quien menciona que el “Profe” logró convertir al grupo de 14 jugadores (no eran más) en una familia, al punto de que cuando Gonzalo Calderón se lesionó se turnaban, por las noches, Aguerre y él para cuidarlo en el hospital Militar.
“Era un equipo muy reducido, pero había mucha unión”, indica.
Con Liga la tradición había nacido antes de que él viniera a Ecuador. “Siempre hubo rivalidad, pero antes era más que ahora. En Liga no veías un moreno jugando. Todos eran rubios. No había racismo, pero eran más los blancos. Nosotros (uruguayos) veíamos el partido como un Peñarol (D. Quito)-Nacional (El Nacional)”, relata.
Para él, el vacío que tuvo el Quito se originó porque se perdió la mística, pero hoy a un punto del título piensa que su equipo crecerá luego de este año.
Lejos del lugar de trabajo de De Los Santos (Carcelén) se encuentra el despacho del último técnico campeón con el Quito.
Guerra, el hombre que a más de haber sido técnico chulla, fue jugador y campeón desde la cancha y en el banco.
El estratega nacional no fue al estadio porque prefirió esperar a su familia con la comida lista para el festejo.
“Hoy me siento feliz por haber compartido un almuerzo con mis hijos, hijas y nietos, quienes llegaron con una alegría desbordante, pero lo más emocionante fueron las lágrimas de mis nietos. Todos lloraron por la gloria alcanzada por el Quito”, narra el entrenador muy emocionado.
Guerra, desde pequeño, deseaba ser un triunfador. Desde que defendió al equipo de su barrio: la calle Manabí. Luego estuvo en el colegio Mejía, uno de los establecimientos educativos más tradicionales de Quito. Después llegó a Argentina, ex nombre de Deportivo Quito.
En el cuadro de la ‘Plaza del teatro’ fue campeón como jugador en 1964 (primera corona) y en 1968 salió triunfador desde el banquillo.
La razón de su triunfo -dice Guerra- está en comprometer a las personas con los objetivos que se buscan.
“Yo tengo un principio que me ha valido para toda la vida. Hice un grupo humano de amigos, de empresarios, de gerentes, de trabajadores, de obreros. Hice un equipo de bases sólidas”, explica.
El ex técnico de El Nacional en las décadas del 70, 80 y 90, es un estudioso del fútbol, rememora que todo lo que emerge de la hinchada quiteña nació hace 40 años.
Recomienda que para que un club salga campeón se debe conocer dónde se está jugando. “Creo que hay que saber a qué club voy a defender. Por eso, parece que a ninguno de los jugadores de Barcelona los llevaron a ver el palmarés de Barcelona, no los llevaron a ver a las grandes glorias de Barcelona, no los llevaron a ver lo que es Barcelona, y eso los ha perjudicado. Han visto solo el aspecto económico”, analiza y hace una diferencia con el equipo de la capital.
“Deportivo Quito tendrá que sentir los colores de la capital. El primer campeonato (1964) lo ganó Ruales, ex jugador del Quito; el segundo lo gané yo, ex jugador del Quito; el tercero lo acaba de ganar un jugador que no fue estrella, que fue de las reservas, pero que nació en el Quito, que es Carlos Sevilla”, menciona.