Gamboa surgió en la época del 60, cuando esta región era “la máxima potencia en boxeo profesional”. Entonces se remonta a ese tiempo y revive con nostalgia sus raíces de pugilista.
Todos son bienvenidos. Minutos antes de subirse al cuadrilátero, alrededor de 15 jóvenes se colocan sus guantes, y se alistan para interpretar su respectivo rol de pugilistas. Es la hora de enfocar su mente en atacar y defender. Todos están obligados a dejar a un lado su clase social, sexo o estilo de vida. Están allí para ser profesionales y nada más importa.
Sin embargo, el contraste entre ellos es muy notorio. Algunos son adultos, otros niños, e incluso entre los aprendices, 2 mujeres mueven estratégicamente sus puños para su próxima competencia. En el Polideportivo Huancavilca todos son “campeones”. Y una de ellas es Valerie Pulley.
Pese a su corta edad -16- ya tiene grandes aspiraciones. Va tras los pasos de su padre, quien le heredó el espíritu boxeador a los 12 años. Fue vicecampeona nacional y no se rinde, pese a las adversidades que se le presentan. Es que para algunos, el boxeo en el Guayas está muerto, y para otros se encuentra en proceso de resurrección.
“Yo lo hago porque me gusta, y nadie puede decirme nada. Es mi pasión”, confiesa Valerie, quien es federada. Jamás se asusta, ya que para ella no hay por qué temer. Más bien cuenta que cuando le toca pelear con hombres, “ellos son los miedosos porque soy mujer”.
Entonces ella muestra por qué su confianza es tan alta. Y se debe a que proviene, al igual que los demás, de una escuela que se encargó de formarla poco a poco. En la actualidad existen 2 tipos de centros de box: unos enfocados a los que desean ser profesionales, y otros a los amateurs.
Pero la clase de entrenamiento es distinta en ambos. Raúl Gamboa, dueño y entrenador del Gamboa Boxing Center, cuenta con todo tipo de estudiantes.
“Los que quieren competir necesitan un trabajo distinto: más dinámico e intensivo”, expresa. Y así empieza el proceso necesario para todo boxeador.
El camino no es fácil. Incluso el tiempo que necesitan para perfeccionar su táctica es prolongado. Es por esto que unos tienden a retirarse a los pocos meses, u otros se dan cuenta de que “no es lo suyo”. “La preparación de nosotros es mínimo de 8 meses. Cosa contraria de lo que ocurre generalmente en el boxeo de nuestra provincia. Hay chicos que ni tienen 8 días de entrenamiento y ya los lanzan a competir”, agrega Gamboa, quien indica que esa es una de las razones por las que esta disciplina va en decadencia en el Guayas.
Gamboa surgió en la época del 60, cuando esta región era “la máxima potencia en boxeo profesional”. Entonces se remonta a ese tiempo y revive con nostalgia sus raíces de pugilista. “De 5 hermanos, todos nos hicimos boxeadores. Los otros se retiraron, solo yo sigo en la actividad y es lamentable que esta provincia esté ahora por los últimos lugares”, dice el ahora entrenador.
Sin embargo, para él no todo está disuelto. Todavía tiene la esperanza de que nazcan jóvenes capaces de deslumbrar dentro del ‘ring’, y para presenciar eso, es que sigue inmiscuido en el trabajo, con 62 años. Él conoce el arduo proceso de un pugilista y las reglas que deben seguir. “No fumar, no tomar, no trasnochar, comer a sus debidas horas. Entrenar. Nosotros trabajamos planificadamente. Un día que ellos falten es una complicación para su preparación”, enlista como de memoria, mientras que 5 chicos inician su intensa jornada en el gimnasio a las 17:30.
Cada uno de ellos se ha formado pausadamente y ninguno se de-sespera. Pese a que el sueño de los 5 es competir, conocen lo que eso requiere. Según Gamboa, la edad predilecta para aprender es 10 años, ya que así pueden instruirse mejor e iniciar su rumbo profesional desde los 14.
Paúl Velecela -de 14- a pocos días de su debut en el torneo “Mis primeros guantes”, es una de las promesas en esta disciplina. “Él va a ser campeón nacional, eso es seguro”, afirma Gamboa, como si pudiese visualizar el futuro.
Mientras tanto, Alfredo Andrade, entrenador en el Polideportivo, también forma a sus chicos, pero la diferencia está en que él lo hace sin recibir remuneración por ello. No cobra mensualmente, solo la inscripción que es $30.
“Yo no les cobro ni medio. Estoy aquí porque me gusta. Los guantes yo mismo los compro con lo que me den de la inscripción”, confiesa el instructor de 47 años, quien actualmente entrena a un grupo de jóvenes para que en 9 meses entren a competir como novatos.
Él también cree que en el Guayas no hay mucho apoyo para este deporte. Sin embargo, ese problema se remite solo a esta provincia, ya que en Pichincha las cosas tomaron otro rumbo.
Allá la mayoría de los púgiles inicia su preparación a los 11 años.Hasta se realiza una búsqueda de talentos. La Asociación de Boxeo y la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP) son las encargadas de planificar peleas cada 15 días, y de allí seleccionan a los mejores para formarlos.
Asimismo, las instituciones les otorgan todos los implementos necesarios y hasta los apoyan para que finalicen sus estudios. Además, allá la acogida es mayor. En la actualidad Pichincha cuenta con 200 pugilistas y, gracias a la concentración que hubo, tienen a 3 boxeadores en los JJ.OO. de Beijing.
Carlos Góngora, Luis Porozo y José Luis Meza clasificaron, y los 2 primeros son los únicos ecuatorianos que hasta ahora han llegado a la segunda ronda. Ya son campeones. Así lo piensan varios boxeadores que desde acá, los apoyan.
Incluso el guayaquileño Miguel García, quien estuvo concentrado con ellos en Quito, pero no logró clasificar, se siente orgulloso de ellos. Él confiesa que todos los días llega a su hogar después del respectivo entrenamiento, enciende el televisor y espera para ver los Juegos, y a sus compañeros. (JVC)