Tomada de la edición impresa del 02 de febrero del 2009

La revolución cultural de María Verónica

María Verónica León durante la conferencia que ofreció el 28 de enero, en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo. | FOTO: JOSÉ MORÁN / El Telégrafo

FOTO: JOSÉ MORÁN / El Telégrafo

María Verónica León durante la conferencia que ofreció el 28 de enero, en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo.

Datos

•Inició sus actividades artísticas en 1991 en Quito en la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador.


•Luego de su incorporación, en 1996, trabajó con
Oswaldo Guayasamín en los murales de la Capilla del Hombre; fue representada por “La Galería” de Quito e invitada desde entonces a ser parte de exposiciones importantes en la capital y Guayaquil.


•Trabaja en diversas expresiones artísticas y actividades que van desde la pintura, el dibujo, el video arte, el performance, instalaciones digitales hasta el desarrollo de proyectos de vinculación del arte con la esfera social.


•Ha  realizado retratos contemporáneos de figuras de la talla de Bill Clinton, Isabel Adjani, Pina Bausch, Bjork.

La artista guayaquileña compartió sus experiencias en el medio cultural europeo, durante una conferencia.


 
María Verónica León mostró su carácter fuerte el pasado miércoles, durante una charla que ofreció en el MAAC. La artista plástica guayaquileña, que reside en París (Francia) desde 1997, compartió con el público, una serie de ideas y experiencias de su vida en el medio cultural europeo.


La pintora, nacida en el puerto principal en 1971, inició su ponencia mostrando una retrospectiva digital de su obra, dividida en pintura, dibujo, video y performance, para desnudar ante los presentes la “esencia de su alma de artista”.


Entre los puntos más elevados de su participación europea destacó su presencia en la 52 Bienal de Venecia y en la Feria de Arte Contemporáneo de Cantón (China); la exposición de uno de sus trabajos en el museo Petit Palais, de París; y la elaboración del retrato del reconocido tener español Plácido Domingo.


En el museo parisiense Petit Palais expuso su obra Spring Boy, que fue parte de la muestra colectiva Frimeusses, organizada en noviembre de 2008 por la Unicef a favor de los niños de Darfur. Spring Boy fue concebido como un retrato de la infancia de Philippe Ferrari, hijo de María Brignole Sales, duquesa de Galliera.

 

"Partí de la convicción de que el éxito de mi trabajo debía basarse en una autonomía creativa”


Sobre el trabajo realizado para Plácido Domingo, León comentó que fue bajo pedido exclusivo del cantante español. “Lo terminé en diciembre, es un óleo sobre tela de 1.50x1m, un trabajo muy minucioso en un intenso período de ejecución, en la que más allá de plasmar su talento artístico, se visualiza una labor exhaustiva, haciendo efectiva la impresionante presencia del tenor y su personalidad”, dijo.


Pese a que en sus comienzos, María Verónica León trabajó junto con el maestro quiteño Oswaldo Guayasamín, negó que en su obra haya algún tipo de influencia de esta época. “Partí de la convicción de que el éxito de mi trabajo debía basarse en una autonomía creativa”. Por este motivo rechazó los argumentos de un asistente a la conferencia, quien la relacionó con Guayasamín y con la artista mexicana Frida Kahlo.


“Creyendo en la autenticidad y la fuerza de la originalidad en el arte, fui trabajando con la idea de mantener lo original en mi obra, mi sello personal, sin dejar de estar atenta a los planteamientos multiculturales para asimilarlos como mujer de vanguardia”, agregó.


En 2005, el crítico de arte Juan Castro y Velásquez se expresó del trabajo de María Verónica León como un inteligente proceso visual, que trae varias opciones. Además mencionó que la artista ha dedicado una parte considerable de su labor al retrato, como su propio único género. “Ella hace la acción de la reflexión en la pintura. Reflexión sobre reflexión”.


La intervención de la artista concluyó con la propuesta de una ‘revolución cultural’, para el desarrollo del arte en Ecuador. “El compromiso de una colectividad para buscar en el arte una vía de evolución cultural con la alimentación continua de lo que podría llamarse el intelecto creativo”.


Para este fin invitó a las autoridades a traer de 10 a 12 artistas internacionales, que dirijan talleres mensuales con niños de la calle para “mantener una línea permanente de acción sociocultural con las nuevas generaciones”.


Además expuso sus ideas sobre ecología para mejorar la salud del planeta. Habló de “la imperativa necesidad de replantear nuestra producción de tal manera que pueda ser útil a los más necesitados”.

Luis Alfredo Medina  
lmedina@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil