Tomada de la edición impresa del 03 de diciembre del 2008

J. Saramago no cambia su visión de Dios

El escritor portugués en una sala con los ejemplares de sus obras traducidos a más de cuarenta idiomas durante la inauguración de su exposición “José Saramago: la consistencia de los sueños” en el Instituto Cultural Tomie Ohtake, en Sao Paulo (Brasil). | FOTO: EFE

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El escritor portugués en una sala con los ejemplares de sus obras traducidos a más de cuarenta idiomas durante la inauguración de su exposición “José Saramago: la consistencia de los sueños” en el Instituto Cultural Tomie Ohtake, en Sao Paulo (Brasil).

El Nobel portugués sufrió una enfermedad que retrasó su nueva obra.

EFE
SAO PAULO/BRASIL


El Nobel de Literatura portugués José Saramago afirmó que la grave enfermedad que sufrió y que lo colocó al borde de la muerte no cambió su visión sobre Dios, puesto que fueron los médicos los que lo salvaron.

“¿Por qué cambiaría mi visión sobre Dios?”, cuestionó Saramago, reconocido ateo, al responder a una pregunta del público durante un debate celebrado en Sao Paulo (Brasil).

“No necesitamos a Dios”, insistió Saramago, firme en sus convicciones, al rechazar más preguntas acerca del problema pulmonar que sufrió y que retrasó en más de un año la finalización de su última novela, “El viaje del elefante”, que está promocionando actualmente en Brasil.

El escritor, de 86 años, aprovechó para criticar la Bibia, el libro sagrado para los católicos, a la que calificó como un “desastre” y argumentó que está llena de “malos consejos”, como incestos y matanzas.

Terminó por criticar a la Iglesia, institución a la que acusó de “inventar el pecado” para “transformar a todos en eunucos”.

Con respecto a su nueva obra, que fue lanzada mundialmente el pasado jueves, dijo que en ella explora por primera vez el humor.

“La ironía siempre estuvo presente en mis libros, pero es en este que el humor aparece por primera vez”, dijo el escritor, de 86 años, en una rueda de prensa.

Según el autor, el lenguaje que utiliza en esta obra es una mezcla de portugués contemporáneo y arcaísmos por medio del cual recupera expresiones que conoce desde la infancia, pero que nunca había usado en sus libros.

“Usé palabras que habían quedado enterradas en el pasado”, comentó el Nobel de Literatura de 1998, quien considera que este lenguaje será placentero para sus lectores.

“El viaje del elefante” se basa en la historia del traslado de Lisboa a Viena de un paquidermo regalado en el siglo XVI por el rey de Portugal al archiduque de Austria.

Saramago descubrió esa historia hace varios años en Salzburgo (Austria) cuando fue invitado a una cena en el restaurante El Elefante.

La terminación del libro tuvo que ser interrumpida el año pasado, debido a sus problemas de salud.
El libro (“A viagem do elefante”, título original en portugués), fue editada e Brasil por Companhia das Letras y llegará a las librerías el próximo lunes.

Además del lanzamiento, Saramago visitó Brasil para una serie de actividades culturales que incluyeron un homenaje en la sede de la Academia Brasileña de Letras, en Río de Janeiro, y la inauguración de una exposición suya en Sao Paulo.

“Saramago: la consistencia de los sueños” es el título de la exposición que el propio autor inauguró en el Instituto Tomie Ohtake, de Sao Paulo, donde permanecerá abierta al público hasta el 15 de febrero de 2009.

La exposición, que reúne cerca de 500 documentos originales, entre ellos poesías inéditas, manuscritos, notas personales, primeras ediciones, traducciones y fotografías, entre otros, fue concebida el año pasado con motivo de los 85 años de vida del autor.

La muestra analiza la vida y obra del escritor, tanto desde la perspectiva de su trancendencia en el mundo de la literatura universal como de su dimensión sociopolítica, según sus organizadores. Se expuso a finales del año pasado en la isla española de Lanzarote (Canarias), donde tiene su casa.

Adicionalmente, el escritor portugués se quejó de que las autoridades “no han hecho nada” para evitar el deterioro del portugués, lengua que está “bastante mal” tanto en su uso como en la enseñanza.

“Hace tiempo hice un discurso en el que señalé que el portugués está bastante mal en la enseñanza y uso corriente. Dije que en el futuro habrá lenguas portuguesas, no sólo una y no pasó nada después de este discurso”, afirmó el literato y explicó que las autoridades políticas no están contribuyendo para corregir problemas graves, como los equívocos en las construcciones gramaticales, y avisó que las reformas lingüísticas se deben acometer siempre “con criterio” y respetando los límites de la propia lengua.

 “A veces hay que sacudir a la gramática, pero sólo se puede transformar lo que se conoce bien. Los límites tienen que ser muy claros en la cabeza de quien modifica”, puntualizó el escritor, que ha sido crítico con la reciente reforma ortográfica, que pretende unificar las reglas de escritura en los países lusófonos.