Entrevista a / Libia Stella Gómez, directora de cine.
La cineasta colombiana se demoró 10 años en ver realizada su ópera prima y actualmente trabaja en los filmes Matías el Titiritero y Arista Son, con su productora Felis Films Ltda.
La semana pasada, durante la celebración de la Fiesta de la Cultura en Guayaquil, ella estuvo en el MAAC.
Libia Stella es la segunda mujer en la historia del cine colombiano que termina una película producida en su país, y responsable de la tercera película dirigida por una mujer que llega a las salas de cine (las primeras fueron Con su música a otra parte (1983) y María Cano (1990), de Camila Loboguerrero).
La historia del baúl rosado gira en torno a una investigación policial de los años cuarenta, sobre el contenido de un baúl que ha sido dejado como encomienda en una estación de tren con datos de destinatario y remitente falsos. El guión de la cinta fue escrito veintiséis veces.
¿Por qué un thriller o, mejor dicho, una película tan clásica de cine negro?
La historia que escogí para hacer esta película era una que se prestaba para hacer un thriller (se refiere a una crónica judicial llamada el Cadáver Viajero que escribiera a mediados del siglo XX el periodista Felipe González Toledo), pero por otro lado porque soy lectora apasionada de los thriller, mis lecturas predilectas son las de literatura negra. Mis películas favoritas son las del cine negro.
¿Por qué le parece que es válido presentar una película como La historia del baúl rosado en la Feria del Libro?
De hecho yo no lo elegí, a mí me llamaron. Pero, básicamente lo hicieron porque esta película es un poco diferente al otro cine colombiano. La gente que ve cine colombiano está acostumbrada a ver balas, violencia, a los sicarios de Medellín.
¿Cuánto tiempo le tomó rodarla?
El rodaje duró mes y medio. La preproducción fue larga, fueron 2 meses de preproducción, pero aparte fueron 8 años buscando el dinero para hacerla.
Cuando estaba escribiendo el guión, ¿sabía cómo iba a ser el montaje, la historia en imágenes?
Siempre supe que iba a ser una película de cine negro, pero aparte es un poco compleja porque empieza muy clásica, como cine negro, muy oscura, muy desaturados los colores y poco a poco va subiendo la luminancia de los colores y va subiendo la luz, a medida que el detective Corzo va abandonando ese mundo de misterio y de oscuridad en el que vive y va jalándose hacia la luz, que es el personaje femenino el que lo jala hacia la luz. Ya la película va saliéndose un poco del entorno del cine negro y va convirtiéndose en otra cosa.
Usted ha dicho que es lectora, ¿qué elementos literarios toma usted para el cine?
Tiene que ver con mi formación, digamos. Yo soy cineasta, pero también historiadora del arte. Tiene que ver con mi gusto por la literatura, tiene que ver con mi entono. Yo estoy rodeada de mucha gente que escribe, mucho literato. La película termina contaminándose del ambiente en el que uno la hace.
El texto del que fue tomada la idea de la película pertenece a un momento previo al Bogotazo.
Básicamente es una historia que ocurrió antes del 9 de abril, pero la idea es que (Jorge Eliécer) Gaitán estaba en el aire, digamos, era lo que se estaba escuchando y lo que debía escucharse, y los medios de comunicación trataron de taparlo. Así sucedió en la realidad, que trataron de taparlo con otras cosas. Obviamente, no con un baúl rosado, pero es esa intención mía de querer mostrar cómo los medios de comunicación, a veces; -no todos los periodistas y no todos los medios de comunicación-, quieren ocultarnos la realidad que es evidente a los ojos y que tenemos que ver. Nosotros, como ciudadanos, estamos obligados a ver.
Hay un rezago de la estética de Hitchcock en la cinta...
Obviamente, tiene mucho de Hitchcock, así como tiene mucho de Hammett, mucho incluso de Agatha Christie… en fin mucho de mi gusto por la literatura negra . (WF)