Tomada de la edición impresa del 29 de noviembre del 2008

Fiesta de la Cultura, sin libros

De izquierda a derecha: Sonia Manzano, Alonso Cueto, Cecilia Ansaldo que moderó la mesa, Mempo Giardinelli y José Santibáñez durante el Encuentro iberoamericano de escritores: Palabra y ficción, que se realizó el miércoles en el MAAC. | FOTO: MIGUEL CASTRO / El Telégrafo

FOTO: MIGUEL CASTRO / El Telégrafo

De izquierda a derecha: Sonia Manzano, Alonso Cueto, Cecilia Ansaldo que moderó la mesa, Mempo Giardinelli y José Santibáñez durante el Encuentro iberoamericano de escritores: Palabra y ficción, que se realizó el miércoles en el MAAC.

El encuentro, concluyó ayer en Guayaquil y también contó con la presencia de escritores internacionales.



La Fiesta de la Cultura, el Libro 2008, se desarrolló en Guayaquil casi escondida en las instalaciones del MAAC Cine. En las afueras de este espacio, en el Malecón 2000, solo una gigantografía  anunciaba el evento, que se inició el martes 25, con la participación de los poetas guayaquileños Hernán Zúñiga, Maritza Cino, Fernando Cazón Vera y Carlos Eduardo Jaramillo; y concluyó ayer con los escritores Chacal, de Brasil; Norberto Codina y Nancy Morejón, de Cuba; Jorge Boccanera, de Argentina; y Aleyda Quevedo, de Ecuador. 

Pese a la poca visibilidad del lugar del evento, en el día inaugural, la asistencia del público fue considerable para el  encuentro de poetas, en el que participaron Juan Manuel Roca, de Colombia; Rodolfo Hinostroza, de Perú; William Osuna, de Venezuela; Margarita Laso, y Marcelo Báez, de Ecuador. El Lobby del MAAC fue ocupado, en su mayoría, por estudiantes y jóvenes en general interesados por la narrativa latinoamericana contemporánea.

El día siguiente, el acto no se desarrolló según lo planeado y se realizó el encuentro de narradores guayaquileños con expositores que no estaban planificados como Martha Chávez y José Núñez del Arco.

Ese mismo día, en la noche, el argentino Mempo Giardinelli, el peruano Alonso Cueto y los ecuatorianos José Santibáñez y Sonia Manzano entablaron una charla sobre sus experiencias como narradores con el público, que se mostró interesado y realizó varias preguntas a los escritores. La intervención más amena fue la de Manzano, quien aprovechó para denunciar que el Municipio de Guayaquil, para editar su obra, Heces fatales (2005), le impuso la condición de cambiar el título por la referencia que esta frase hace a las heces fecales.

Por su parte, Cueto dijo que la literatura vive de conflictos y nació el mismo día que la serpiente entró al paraíso. “Si no todo sería aburrido y no tendríamos de qué escribir”.

Pese a haber llegado en la tarde del martes, los literatos abandonaron el país la mañana del jueves, por lo que algunos extendieron su queja de no poder conocer la ciudad.

El martes y el miércoles fueron los días escogidos para el Taller de crónica dictado por el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos. Para este evento se estableció un cupo de 20 personas, destinado especialmente a comunicadores. Sin embargo, de los participantes solo seis estaban relacionados con el medio periodístico.

Según Lola Márquez, de la Subsecretaría de Cultura del Litoral, esto se debió a que a última hora la convocatoria se extendió a los estudiantes interesados, ya que los periodistas invitados no pudieron asistir.

Una de las mayores debilidades de la Fiesta de la Cultura en Guayaquil fue que no hubo libros a la venta en ningún momento del evento. “Aquí ya hubo una feria para vender libros, en julio, por eso la directiva no consideró adecuado que se comercializara aquí, era redundante”, declaró Márquez.

Galo Mora, ministro de Cultura, declaró que el impacto de la feria se medirá luego “con lo que los escritores ecuatorianos, especialmente los jóvenes, haya sido influenciado con las conclusiones de una charla a la que hayan asistido”.

Además, afirmó que para Guayaquil la feria tiene que ser potenciada desde julio, para logar una mayor acogida. Con respecto a que la Fiesta de la Cultura se hubiera realizado al mismo tiempo que el Encuentro literario de Cuenca, que se realiza en esta fecha desde hace 30 años, Mora dijo que el problema fue el poco tiempo que habían tenido para realizar una planificación más adecuada.

“Tiene que ser por estos días porque queremos integrar la nuestra al circuito internacional de ferias”, dijo Mora y afirmó que el próximo año se repetirá el evento. 

Confusiones en encuentro de cineastas


Otro componente de la Fiesta Internacional de la Cultura, el Libro 2008, fue el Encuentro de Cineastas de América Latina Imágenes en Movimiento. En Guayaquil este espacio no estuvo exento de complicaciones, ya que el MAAC Cine, donde se desarrolló de miércoles a viernes, recibió aproximadamente a treinta y cinco personas por función.

El miércoles fue la cita entre el público y el mexicano Francisco Vargas, quien presentó lo que la crítica ha considerado un nuevo clásico del cine latinoamericano, El violín, sin presencia de medios de comunicación y ante veinte personas. El jueves fue el turno de la colombiana Libia Stella Gómez, cuyo filme La historia del baúl rosado gustó, aunque muchos acudieron por curiosidad, esperando una función habitual del MAAC Cine y pensando que se trataba de un documental.

Esa tarde (las proyecciones eran a las 15:00, a pesar de que el horario usual es de 16:30) muchos asistentes con programa en mano se mostraron confundidos e inquirían sobre la función de ayer. Debido a un viaje de Víctor Arregui, no se había autorizado la ya anunciada proyección de Cuando me toque a mí y se repitió El Violín. (WF)
Luis Alfredo Medina  
lmedina@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil