El arte de las infieles
María Gabriela Chérrez, Graciela Guerrero y María Lorena Peña exponen sus trabajos en la galería DPM.
Las tres mujeres que están exhibiendo su obra, en la Galería DPM, han querido profundizar en las propuestas que las hicieron acreedoras de premios, en diferentes concursos de arte.
Imágenes retro o Arte de infieles trabaja con los imaginarios. Los límites entre lo sagrado y lo profano se violan en las creaciones de las artistas que apelan a los mitos o tabúes sociales. La vida familiar, la sexualidad y la tradición están en discusión.
Graciela Guerrero (Primer premio FAAL 2006 y 2007, Tercero en el Salón El Comercio 2007), plantea “el uso del acervo iconográfico del cementerio guayaquileño para ser articulado en “divinas” narrativas murales (en este caso una gran alegoría de la condena y la salvación), es uno de los ejemplos de estos Tránsitos, palabra que remite no solo a las connotaciones mortuorias de las imágenes, sino, además, a un ciclo histórico de apropiaciones donde la necesidad por lo simbólico se manifiesta mucho más allá de las nociones de arte”, según lo expresa Rodolfo Kronfle, que trabajó en la curaduría de la muestra.
La obra de Gabriela Chérrez (Primer premio Salón de Julio 2007) pone en el tapete una interrogante: ¿Qué ocurre cuando lo espiritual se traslada del territorio de lo sublime al territorio de lo “prohibido”?
Para Rodolfo Kronfle, la producción de Chérrez es: “excitante, cómica, indignante o perturbadora, porque no se plantea como un vulgar subterfugio de rebeldía sino que muestra la (i)reverencia en el fondo mismo del inconciente: un desliz celestial sobre el más terrenal de los deseos”.
Lorena Peña (Primer premio FAAL 2004, Mención de honor Salón de Julio 2006, premio Revelación Salón de Octubre 2006), hurga en la memoria social a través de las ruinas de la Villa Rosita, una edificación porteña de 1935. La artista utiliza la casa como leitmotiv representando encuadres de su interior.
Villa Rosita ha albergado prostitutas, indigentes, drogadictos. En este sentido, comenta Kronfle, “la casa ha sido contenedor de todo un cuerpo social excluido, y es por esto que su estatus de inmueble histórico encierra la extraña paradoja de que la memoria de lo marginal se imponga sobre su pasado de esplendor, y sobre su precario presente patrimonial”.
Lorena Peña intervino este espacio dibujando una cerca de hierro en uno de sus muros.
El registro en vídeo de esta acción se puede ver en la muestra.
El uso del cómic en el arte no es nuevo. María GabrielaChérrez, por ejemplo, hace uso de él. La violencia de los textos y la intensidad de los colores tienen poder, tanto que los linderos entre erotismo y pornografía son difusos. La técnica y utilización de soportes no tradicionales como los azulejos de cocina, refuerzan los cuestionamientos sobre los roles femeninos y las tradicionales asignaciones de las tareas domésticas a las mujeres.
Las tres artistas han hecho propuestas. Como siempre, es el público quien tiene la última palabra. Las obras permanecerán en exhibición hasta el mes de septiembre.
María Paulina Briones
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Editora de Cultura