Tomada de la edición impresa del 07 de noviembre del 2009

El observador sin fronteras

  | Gráfico: Kleber Flores / El Telégrafo

Gráfico: Kleber Flores / El Telégrafo

Análisis

XAVIER ANDRADE

Antropólogo y artista visual

Lévi-Strauss marca época

Conocí sobre la obra de Levi-Strauss a través de uno de sus discípulos, el padre Marco Vinicio Rueda, en el departamento de antropología de la PUCE en los tempranos ochentas.  El segundo había publicado su libro 70 Mitos Shuar, una aplicación directa de las teorías estructuralistas sobre la organización interna de los mitos tal y como había sido desarrollada por Lévi-Strauss en sus trabajos entre los pueblos originarios de América desde los sesentas y que lo llevó a publicar la serie Mitológicas.  Rueda fue, pues, su principal traductor para la comunidad antropológica en Ecuador.  De él aprendimos sobre la ambición comparativa de Lévi-Strauss, la complejidad de las asociaciones binarias que caracterizaran al "pensamiento salvaje", y el afán por entender sistemáticamente las conexiones ocultas que existen entre distintas formas de conocimiento y la vida social.  Inspirado en la lingüística, intentó dotar a la etnología el mismo status científico que la primera había adquirido.  Temas tales como los sistemas de parentesco, las reglas implícitas en las alianzas matrimoniales, los sistemas de clasificación de órdenes tan dispares como el género y la comida, fueron pensados por Lévi-Strauss en términos de encontrar universales que permitieran entender al conjunto de la humanidad.  Su énfasis en las oposiciones binarias como la base de tales universales, no obstante, ha sido motivo de críticas posteriores dada su tendencia a reificar el mundo alrededor de sus polaridades.  A pesar de su conservadurismo político, los aportes de Lévi-Strauss para el entendimiento de las sociedades originarias en Latinoamérica, continúa teniéndolo como un referente directo para temas de mitos, rituales, culinaria, parentesco y religión.

El raciocinio y la mirada atenta eran las llaves para la creación de modelos de la realidad que usó Lévi-Strauss.

AFP

 
Claude Lévi-Strauss es reconocido como uno de los grandes pensadores del siglo XX por sus contribuciones a la política, filosofía y las ciencias sociales en general. Sin embargo, es la antropología la que más se benefició de su inmersión en el pensamiento de Karl Marx, Sigmund Freud, Ferdinand de Saussure y Roman Jakobson, entre otros autores. 


Libros como el célebre Tristes Trópicos, Antropología Estructural 2 y La vía de las máscaras revelan a un esteta inmerso en lo que observa, pero presto a sistematizar los datos en una teoría científica. Así como llevó rigor a las ciencias sociales, Lévi-Strauss abrió la puerta para que las ciencias exactas se bañaran en imaginación y estética. Para el pensador francés no había percepciones racional y empírica, sino un visión global de los modelos y sistemas de lo real.

 

Sus observaciones son las que lo llevarán a instaurar una aplicación moderna de la antropología


Inició su carrera como etnólogo en 1935 estudiando a los indios bororo y nambikwara, en el estado de Mato Grosso, en Brasil. A partir de ahí inicia una serie de observaciones que lo llevarán a instaurar una aplicación moderna de la antropología.


"Brasil es la experiencia más importante de mi vida", dijo Lévi-Strauss en 2005, cuando rompió un larguísimo silencio  con la prensa.


Saussure juega un papel importante en los estudios del pensador francés. “Lévi Strauss vio en el Curso de Lingüística General de Saussure una especie de ‘matriz científica’ para desarrollar tanto una metodología como epistemología para las ciencias sociales, especialmente para la antropología”, explica el catedrático guayaquileño Carlos Tutivén.


“Tomó de la lingüística estructural de Saussure la interpretación de la lengua como sistema, y la aplicó a la cultura de los llamados pueblos primitivos”, explicó en diario El País el académico español José María Ridao.


Las observaciones recogidas entre los indios brasileños le permitieron elaborar una serie de clásicos de la literatura antropológica, como Familia y Vida Social de los Indios Nambikwara (1948) y, en 1955 el que posiblemente sea su libro más conocido, Tristes Trópicos.


“Detesto los viajes y los exploradores”, dice Lévi-Strauss en la primera página de Tristes Trópicos, y a continuación brinda al lector 40 capítulos de observaciones clásicas sobre los ritos, mitologías, estructuras de parentesco y las religiones de los pueblos indígenas que visitó en Brasil.


Él cuestionó la visión etnocéntrica del mundo al mostrar la racionalidad de los pensamientos calificados como salvajes y civilizados.


“Su obra cubre numerosos aspectos y es amplia, pero es cierto que Lévi-Strauss no establece una diferencia entre ‘salvajes’ y ‘civilizados’. Para él, las culturas, desde donde surgen, funcionan de acuerdo a un sistema de reglas lógicas. Cada sociedad, sus mitos y sus relatos”, responde el etnólogo Pierre Centlivres, quien se encontró en varias ocasiones con Lévi-Strauss en su Laboratorio de Antropología Social en el Colegio de Francia, según el periódico virtual suizo Swissinfo.


En tanto, para el antropólogo brasileño Gilberto Velho, la obra de Lévi-Strauss definió las bases de la antropología moderna "pero va mucho más allá de ese campo. Sugiere que no hay sociedades inferiores, y que cada una debe ser pensada en sus propios términos". Si bien el estructuralismo "fue una moda, la obra de Lévi-Strauss permanece sólida y consistente", agregó Velho. 


El pensador suizo murió el pasado 31 de octubre, pero su deceso fue dado a conocer recién el pasado 3 noviembre por sus familiares. Él falleció a los 101 años. Sus exequias se realizaron en Lingerolles, en la Costa de Oro, Francia.

Redacción Cultura
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