Tomada de la edición impresa del 23 de octubre del 2008

Arte que no se queda estático

Caer en sí, Marcia X. | FOTO:

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Caer en sí, Marcia X.

IMÁGENES

Las obras, que no tienen un tiempo fijo de duración (ninguna sobrepasa los quince minutos), se encuentran divididas en tres segmentos.



El lenguaje del videoarte transmite a sus espectadores más que un mensaje. Se trata de una experiencia que permite a los artistas más jóvenes, y a todos los involucrados con las nuevas propuestas creativas del siglo, acercarse a la era digital. El Museo Antropológico de Arte Contemporáneo (MAAC) inauguró ayer una nueva muestra en su Sala de Artes Digitales. La exposición, que desde que fue creado este espacio en 2007 es la quinta que se presenta, se titula “Rioarte Video” y tiene la intención de mostrar a la cultura guayaquileña el proceso histórico de cómo avanzaron los trabajos con imágenes en movimiento en Brasil.

Las obras, que no tienen un tiempo fijo de duración (ninguna sobrepasa los quince minutos), se encuentran divididas en tres segmentos, ubicados de manera cronológica. Se exponen 24 trabajos de autores cariocas, desde los pioneros de este lenguaje, hasta los creadores más contemporáneos, que al momento son los estandartes de esta tendencia en su país. Lygia Pape, Antonio Manuel, Ligia Clark, Cildo Meireles y Tunga, son algunos de los nombres que estarán presentes durante lo que queda de octubre y parte de septiembre en la sala digital del MAAC.

Matilde Ampuero, encargada de la muestra, define al videoarte como “un nuevo soporte para la creación. Ya no solo se pueden hacer elementos estáticos como pinturas, o grabados. Este lenguaje contemporáneo amplía las posibilidades con el uso de imágenes en movimiento. Son representaciones cortas de la problemática social, o simplemente estéticas”.

Añade que una de las técnicas más llamativas del videoarte son las instalaciones multimedia. “Son grandes montajes a los que se puede ingresar y en los que predomina el aspecto sensitivo”, dice Ampuero, y sostiene la posibilidad de traer uno de estos montajes el próximo año.

Una de las fortalezas en la presentación de esta propuesta es que la exposición ha sido acompañada de especialistas en el tema, con el objetivo de ofrecer charlas y conferencias que expliquen el sentido y la metodología del trabajo con fotogramas. La principal invitada, y quien realizó la recopilación del material que se exhibe, es Claudia Saldanha, curadora del Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi (Río de Janeiro), quien explica que la primera parte de la exposición ofrece videos de los años setenta, “el principio de la práctica en Brasil”. Estas producciones son rudimentarias, imágenes de baja calidad que no cuentan con un proceso de edición, por lo que fueron realizadas en un solo día. Se filmaban situaciones cotidianas, haciendo énfasis en la novedad del movimiento.

La segunda sala está compuesta de artistas plásticos de principios de los ochenta, que en conjunto con personas relacionadas al cine hicieron proyectos grupales. “Son trabajos no tan experimentales, que también representan un momento del género en Río”, dice Saldanha, y concluye que en el último segmento de exposición se enseñan obras de tres personajes de los años noventa. Michelle Groisman, Marcia X y Vivian Ostrosky. “Michelle viene de la danza, Marcia del arte plástico y Vivian del cine, con esta unión pretendo mostrar que ya no hay barreras. Ahora los lenguajes ya no son tan distintos, todos hacen un poco de todo. El arte no se divide más”, afirma Saldanha, puesto que la contemporaneidad unió las expresiones.
Luis Alfredo Medina  
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Reportero - Guayaquil