Sgt. Pepper's: medio siglo de psicodelia

La electrónica es probablemente el género más amplio y versátil en la música popular. De hecho, un argentino aspirante a productor me comentó que estima que hay alrededor de cien vertientes de música electrónica desde que se concibiera como género, a inicios de los setenta.

Una de las razones para este volumen de producciones radica en el avance de la tecnología, tanto en diseño como en operatividad. Otra de las razones para su expansión tiene origen en la creencia popular, entre sus adeptos, de que sustancias psicotrópicas como el éxtasis, por ejemplo, aumentan la experiencia sensorial al exponerse a esta música, como sucede en la actualidad. Sin embargo, la génesis de esta práctica, que hoy se fundamenta en estudios científicos, nos lleva a la psicodelia, una corriente musical desarrollada en los sesenta y que tiene por bandera el octavo álbum de estudio de la popular banda The Beatles, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Este trabajo discográfico revolucionó todo el canon de la música popular, no solo por sus temas altamente influenciados por el uso del LSD, sino por su producción, que para entonces era única e irrepetible. Se puede decir que este álbum es la prehistoria de los samples, mixes y loops de los que se vale la electrónica moderna. Pero más allá de esta analogía, el álbum supuso un giro en la música pop. En 1967, la crítica de los diarios ponía toda su fe en este disco y en los trabajos posteriores en los que influyó. En junio de 1987, George Harrison, uno de los Fab Four, dijo que la repercusión que tuvo Sgt. Pepper daba cuenta de algunos fenómenos sociales que sacudían los últimos años de los sesenta, como el Verano del Amor, la Guerra de Vietnam y Mayo del 68. En palabras de Harrison: «Fue un mini-Renacimiento».

Y es que Sgt. Pepper nació en un momento de máxima creatividad de The Beatles. Consagrados ante la crítica y, con el mundo entero sumido en la beatlemanía, los de Liverpool se dedicaron a explotar al máximo los estudios de Abbey Road y a un excepcional hombre de producción como Sir George Martin. El álbum, de hecho, fue producto del desgaste de la banda en actuaciones en vivo, críticas severas por opiniones controversiales y un deseo por plasmar algo nuevo, jamás escuchado. Según una conversación que aparece en uno de los libros de la colección Anthology de The Beatles, en noviembre de 1966, John Lennon y Paul McCartney le dijeron expresamente a Martin: «… si dejamos las giras, podremos grabar música que no tendremos que interpretar en vivo, y eso significa que podemos crear algo de lo que nunca nadie ha oído hablar, un nuevo tipo de música con nuevos tipos de sonidos».

La experimentación de hecho nace en Revolver (1966), su anterior trabajo, en el que la psicodelia empieza a vislumbrarse en canciones como ‘I’m Only Sleeping’, ‘Yellow Submarine’ y la más que aclamada ‘Tomorrow Never Knows’. Este último tema es un prototipo de lo que se venía en cuestión de producción para Sgt. Pepper. Era imposible tocar canciones como estas en vivo con la totalidad de su composición y esa fue la consigna para Pepper: una música que sea exquisita para ser escuchada exclusivamente en un disco. Pero no solo eso, sino que fuera una obra completa, una interpretación que respondiera a las bases de una trama: inicio, desarrollo y desenlace. Es decir, un protoálbum conceptual. De aquí nace precisamente el nombre, que por cierto está inspirado en las bandas con nombres extensos como aquella en la que alguna vez estuvieran, a finales de los cincuenta, tres de los cuatro Beatles: Long John Silver & the Beats.

El estilo de Sgt. Pepper’s fue, por lo menos, innovador. Por ejemplo, gracias a que Lennon detestaba grabar dos veces su voz, Ken Townsend, uno de los ingenieros de Abbey Road, creó el Automatic Double Tracking, un artefacto que permitía doblar la voz al instante una vez que fuese grabada la original. Otra de las invenciones que brindó al mundo de la música fue el Phift Shifting, un efecto para grabar a diferentes velocidades dentro de una misma cinta, como se puede apreciar en ‘Lucy in the Sky with Diamonds’.

Dicho sea de paso, en 1967 el contexto social estadounidense influía ampliamente en el resto del mundo por la Guerra de Vietnam y el Verano del Amor en San Francisco. Estos elementos sentaron las bases del éxito de Pepper, sobre todo porque la audiencia se hacía más compleja y pedía, quizás hasta inconscientemente, un giro en la música popular, y sobre todo, en el momento preciso: el disco no habría podido salir dos o tres años antes, pues probablemente habría sido un fracaso.

Los temas de Pepper están envueltos en experiencias propias de los Beatles más que en historias escritas para satisfacer la necesidad de empatía con la audiencia. Prueba de ello es ‘Strawberry Fields Forever’, que si bien no fue lanzado con el álbum (salió como sencillo), fue parte del mismo proceso creativo, igual que ‘Penny Lane’. Hoy son dos himnos indiscutibles de la trayectoria de la banda. ‘Strawberry Fields’ tiene una profunda conexión con la psicodelia: desde el mellotrón introductorio hasta la letra, da rienda suelta a una canción que se percibe como influenciada por las drogas. Lo cierto es que cuenta una anécdota de la niñez de Lennon. En este mismo concepto de infancia y nostalgia, con arreglos musicales exquisitos, se enmarca ‘Penny Lane’, de McCartney, un tema que es menos oscuro y más alegre que ‘Strawberry Fields’. Está hecha para ser, incluso, una canción para niños. Martin se lamentaría el resto de su vida por haberlas entregado como sencillos.

Las canciones más maduras, musicalmente hablando, y con carga filosófica más fuerte son las que precisamente adornan el álbum. ‘Lucy in the Sky With Diamonds’ rompió el récord que tenía ‘Strawberry Fields’ y fue considerada por la crítica y la masa como la canción del LSD. Es más, no había punto de inflexión en la percepción sobre el tema, que desde el nombre sonaba a acrónimo del Lysergic Acid Diethylamide (LSD). La realidad es que Lennon, quien lo compuso, zafaría de toda opinión al respecto diciendo que se basó en un dibujo hecho por su hijo Julian. Ahora, en cuanto a la composición, es evidente que se enfrasca dentro del proceso creativo de sus demás temas, recibidos por la masa como «canciones para drogarse».

A propósito de esto. No es que The Beatles haya deliberadamente compuesto temas para ese fin. El contexto social de la época, que a estas alturas ha quedado claro, hizo que el movimiento hippie y la filosofía de amor libre en Estados Unidos tuviera a activistas como el Dr. Timothy Leary o el Dr. Albert Hoffman, en defensa de sustancias psicotrópicas como el LSD, en un intento de anarquía al sistema. El primero, Leary, fue un entusiasta del uso de alucinógenos para lo que él consideraba la «liberación de la mente», y fundó una organización llamada Liga para el Descubrimiento Espiritual, donde juntó a simpatizantes del LSD y otros alucinógenos como los hongos con el fin de declararla una especie de religión. Es conocida su célebre frase en un discurso en enero de 1967 ante unos treinta mil hippies en Golden Gate Park, San Francisco: «Turn on, tune in, drop out» (préndete, sintonízate, abandónate).

La psicodelia como corriente cultural tenía como referente al arte pictórico en sus inicios. Basado en la premisa del doctor británico Humphry Osmond —quien acuñó el término ‘manifestación del alma’— era una forma de trascender los sentidos y plasmarlos en formas no convencionales y de imaginación sin límites. A diferencia del surrealismo que se presenta como una manifestación pura del subconsciente, la psicodelia se enmarca en la asistencia de alucinógenos. De ahí que, técnicamente, para ser considerado psicodélico en aquel entonces debía estar influenciado, por ejemplo, por el LSD.

Antes había dicho que el uso de sustancias psicotrópicas estaba avalado por científicos como una experiencia extrasensorial que potenciaba o impulsaba a una manifestación de la psiquis en el arte. El doctor Osmond, mientras estudiaba el LSD de cerca en 1943, se sintió abatido por una serie de complicaciones psicomotrices que lo obligaron a tumbarse en un sillón. Un fragmento del informe de esta situación decía: «… me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos».

Si el arte gráfico podía revelar una nueva corriente artística, también lo podía hacer la música, siendo que hasta entonces, y con la premisa de Revolver (1966), se demandaba más contribuciones que confluyeran con la ‘filosofía’ psicodélica. En ese sentido, hay temas como ‘Being for the Benefit of Mr Kite’, cuyos estribillos están impregnados de teatralidad circense. Un dato no menor es que para la grabación de este tema, se contrató a una orquesta a la que Lennon le pidió que se disfrazara además de portar sus trajes formales. Así, cuando tocaron el tema, hubo músicos con nariz de payaso, patas de gorila y sombreros de fiesta. Es decir, el realismo de los temas no fue un invento de posproducción, sino parte del proceso creativo del mismo. El concepto se puede ver en el Video Collection que lanzó Apple para conmemorar el remake en HD de los videos de The Beatles Anthology.

Dentro de la misma línea se enmarca ‘A Day in the Life’, el tema que cierra magistralmente el álbum. Esta canción es una historia contada en dos partes dentro de un mismo tema. Inicia con Lennon contando la anecdótica trama en la vida del personaje que lee el diario, donde se plasma el statu quo del promedio de la población, es decir, la ‘normalidad’. Hacia el final del estribillo canta «I’d love to turn you on» (quisiera encenderte), en un intento quizás sexual, pero al mismo tiempo seductivo hacia el consumo de algo más que haga salir al oyente de ese plano normal en que vive. Luego, hay un crescendo protagonizado por la orquesta y el conteo de compases de George Martin. Cuando llega al clímax, un despertador y un piano, que siguen la melodía del fraseo anterior, dan paso a una canción totalmente distinta en la voz de McCartney, uniendo dos temas independientes en una sola historia. El tema termina, exactamente, a los 5’:02”. Cinco segundos después empieza a sonar un ruido como de consola con los volúmenes abiertos, para, al cabo de cuatro segundos, dar paso a una grabación difusa, un tanto tétrica, casi inentendible, puesta en reversa, de lo que sería la voz de Lennon. Esto dura, exactamente, veinte segundos.

Anécdota personal: cuando escuché por primera vez este tema, lo hice como lo hago habitualmente con un disco: en una tarde en la que no hay absolutamente nada que hacer y, de preferencia, solo. Como ‘A Day in the Life’ es la última canción, había caído la noche y estaba dormitando (no dormido precisamente por los crescendos del estribillo). Cuando terminó, me empecé a ‘desconectar’ y sonó esta grabación de los minutos finales en lo que me sobresalté. Nunca había experimentado algo así. Tenía 17 años.

A pesar de que el álbum fuera bien recibido, tuvo problemas en algunos sectores. Por ejemplo, la BBC Radio lo censuró —específicamente por ‘A Day in the Life’, dicho sea de paso—. En Estados Unidos estuvo a punto de ser objeto de censura por un sector conservador de la Iglesia y una fracción de Republicanos de extrema derecha. Sin embargo, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band marcó un hito que a día de hoy sigue siendo digno de reconocer. Es un trabajo completamente de referencia para el rock psicodélico que más tarde abordarían Jefferson Airplane, Rolling Stones, Led Zeppelin y otros grandes músicos como los que actuaron en Woodstock dos años después de la aparición del disco.

Hoy, a medio siglo de vida, Sgt. Pepper sigue siendo una bandera ondeando, incluso, para artistas tan distantes como los que vienen de la electrónica. El mismo aspirante argentino a productor con el que tuve la oportunidad de conversar, me dijo que sin Pepper no habría oportunidad para que más adelante el mundo estuviese preparado para loops y samples cuasinfinitos.

Modificado por última vez en Domingo, 11 Junio 2017 20:31