Tomada de la edición impresa del 15 de enero del 2010

Bramidos del volcán no alteran el agro

Pese a q	ue la actividad del volcán Tungurahua persiste, los ganaderos y agricultores no abandonan sus labores. Aseguran que solo evacuarán si hay una emergencia. foto: carlos pozo. | FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

Pese a q ue la actividad del volcán Tungurahua persiste, los ganaderos y agricultores no abandonan sus labores. Aseguran que solo evacuarán si hay una emergencia. foto: carlos pozo.

Ganaderos y agricultores cosechan sus tierras y toman medidas de prevención frente al coloso.



Ítalo Acero y su familia cosechan cebolla en la comunidad San José, ubicada en los páramos del cantón Quero, en la provincia de Tungurahua. Detrás de ellos, a varios kilómetros, el volcán les recuerda su presencia expulsando ceniza y emitiendo fuertes bramidos, pero ellos  no se inmutan.

Acero sonríe mientras que su esposa y sus hijos apuran las tareas. Él justifica su risa indicando que el coloso cada vez que se despierta hace lo mismo. “Eso ya lo vivimos hace varios años y  no nos asustamos, los periodistas sí”.

El vivir con el volcán como vecino le dejó una lección: ahora solo siembra cebollas y papas, cultivos que, afirma, tienen una mínima afectación ante la caída de ceniza. Acero continúa con sus labores al tiempo que se prepara para alguna emergencia.

En las zonas altas del cantón Quero ayer, la caída de ceniza fue mínima, casi imperceptible, excepto por el polvo que levantó el viento.

Las actividades en esta zona agrícola de la provincia de Tungurahua se realizaron como de costumbre, sin hacerle caso al volcán que expulsa ceniza y vapor de agua desde hace dos semanas.   

En la comunidad de San Pedro de Savañac,  zona alta de Quero, Jorge Tucstón remueve  la tierra en sus cultivos de cebolla. El hombre  relata que en este sitio solo se escucharon fuertes bramidos, pero asegura que no cayó ceniza ni cascajo como en la erupción de 2006.

Recuerda que en esa época sí perdieron sus cultivos porque las piedras los taparon.

El que sí está preocupado por el incremento de la actividad del volcán es José Rosero, quien vive en la comunidad de La Calera, ubicada también en Quero.

Rosero teme que si continúa cayendo ceniza, sus cabezas de ganado se enfermen y no produzcan leche suficiente para vender. 

Menciona  que desde el pasado 31 de diciembre, en que comenzó a caer ceniza,  optó por comprar alfalfa y heno para alimentar las reses.

“Los pastos están cubiertos de polvo y eso  daña el estómago de los animales. La carga de alfalfa me cuesta siete dólares, y eso me provoca pérdidas”, añade.

Más abajo, en el sector de El Placer, Carlos Gavilánez y su familia, al igual que Acero, no se sorprenden con la actividad del coloso.

Más bien decidieron cosechar arvejas para venderlas en la feria. “Solo el ruido nos asusta, pero no hay mayores novedades”, dice Gavilánez.

Pese a que la presencia de ceniza es mínima en la zona agrícola de Quero, varias familias de este cantón pusieron a salvo  su ganado.

Los ganaderos decidieron llevar las reses a  zonas bajas  donde, afirman, es menor el impacto de la ceniza.

En el cantón Penipe, de la provincia de Chimborazo, la caída del polvo volcánico dificulta las labores en el campo, pero no las detiene. Muchos agricultores decidieron trabajar en sus terrenos.

Carlos Ballesteros fue uno de ellos. Él cultiva productos de ciclo corto en el sector de Chonglotus, en las afueras de Penipe. Asegura que hasta que las autoridades no hablen de una emergencia,  no saldrán de sus tierras.

Amelia Aguilar, quien vive en la comunidad de Bilbao, límite entre las provincias de  Tungurahua y Chimborazo, tampoco abandona su labor.

Reconoce que está asustada por los bramidos del coloso, pero dice que no evacuará hasta que exista una erupción  como la de  2006.

Aguilar, al igual que los otros agricultores, sostiene que no puede abandonar sus cultivos de tomate de árbol y maíz porque esa es  su única forma de mantenerse.

Al igual que en Quero,  en las poblaciones de Pillate, El Manzano, Cahuají, Choglontus, Palitahua y Penipe,  en Chimborazo, las actividades agrícolas no paran, aunque algunos agricultores empezaron a reservar agua, trasladar a sus animales y a limpiar la ceniza de los cultivos para evitar pérdidas.

Según Nelson Rosero, director del Departamento de Desarrollo Social del Municipio de Quero, habría una afectación de cerca de 8.500 hectáreas, que representa  la mitad de la superficie total del cantón.

Galo Sosa
galo.sosa@telegrafo.com.ec
Quero, Tungurahua

Las autoridades analizan los impactos


María del Pilar Cornejo, titular de la Secretaría Nacional de Riesgos, negó la declaratoria del estado de excepción por el incremento de la actividad del volcán Tungurahua. El pedido fue realizado por los alcaldes de las zonas afectadas ante la caída de ceniza volcánica, desde finales de diciembre pasado.  

Manuel Caizabanda, alcalde de Pelileo y presidente de AME Tungurahua, indicó  que en algunas poblaciones en las que cae ceniza, en poco tiempo se comenzará a ver los efectos en la agricultura y por eso pidió acción y recursos a las autoridades.  A este pedido se sumó Bayardo Constante, alcalde de Cevallos, quien indicó  que las fuentes de agua  también se afectan.

Los alcaldes de Baños, Cevallos, Tisaleo, Mocha y Pelileo solicitaron la dotación de mascarillas, alimento para el ganado, y la atención oportuna de las zonas afectadas.  Ayer, el gobernador de Tungurahua, Juan Francisco Mora, dijo que el Gobierno espera que las autoridades de las dos provincias presenten sus pedidos  para atenderlos.