Tomada de la edición impresa del 05 de julio del 2009

Danzas y proclamas por festividades julianas

El colegio Alejandro Internacional bailó el pasillo “Guayaquil, jardín de encanto” en el Malecón Simón Bolívar.  | FOTO: EDUARDO ESCOBAR/El Telégrafo

FOTO: EDUARDO ESCOBAR/El Telégrafo

El colegio Alejandro Internacional bailó el pasillo “Guayaquil, jardín de encanto” en el Malecón Simón Bolívar.

Colegios fiscales y particulares de la ciudad y grupos de danza folclórica, bailaron el pasillo “Guayaquil de mis amores”, fueron parte de este espectáculo.



“Viva Guayaquil”, gritaba emocionada Eliza Yépez, de 74 años, mientras el grupo de danza folclórica del Instituto Coello ejecutaba  el tema “Soy guayaquileño”, de la cantante Beatriz Gil. Yépez  era parte del público que asistió ayer, desde las 10:00, al pregón artístico estudiantil que se llevó a cabo en el ágora 2 del Malecón Simón Bolívar.

Colegios fiscales y particulares de la ciudad y grupos de danza folclórica, como el de Tradiciones,  danza de nuestra tierra, cuyos integrantes bailaron el pasillo “Guayaquil de mis  amores”, fueron parte de este espectáculo que, según Carmen de Romero, jefa del departamento de Cultura y Promoción Cívica de la Municipalidad, rescató las costumbres del puerto principal,   a través de la música. El acto, que duró hasta el mediodía, integra las actividades julianas que durante este mes promueve el Cabildo por motivo de los 474 años de la fundación de Guayaquil que se celebra el 25 de julio.

“Yo no nací en esta ciudad pero la siento en mi corazón, por eso he venido a festejar”, dijo emocionada Rosa Chiliquinga, de 58 años, oriunda de Cotopaxi, quien desde hace 45 años vive aquí.

Ella se trasladó desde la Prosperina al pregón. Mientras desde Francisco Segura y la 15 estuvo Narcisa Martínez, de 40 años, con su pequeña María Cristina (9), quien observaba con admiración las volteretas y los pasos que hacían los estudiantes del colegio Alejandro Internacional, ubicado en La Florida. Ellos bailaron una danza costeña con atuendos característicos.

María Cristina Espinoza, de 16 años, formó parte de esa coreografía. Su gran faldón con vuelos azules y blancos, las flores que lucía con un moño, que recogía todo su cabello, y los arandeles de su blusa, armonizaban con el compás de la tonada “Guayaquil, jardín de encanto” que resaltó, en su lírica, la belleza de la mujer porteña y los lugares vistosos de la urbe.
Bessy Granja Barriga
bgranja@telegrafo.com.ec
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