Aquellos militares que controlaron una parroquia distinta a la de su padrón no pudieron votar.
Los policías hicieron fila para sufragar a partir de las 07:00, en Guayaquil, pero algunos civiles -como los de la mesa 23, de la junta instalada en el Instituto Superior Guayaquil (parroquia García Moreno)- no estuvieron listos a primera hora.
A la teniente coronel Tannya Varela, que en la víspera consultó su mesa, la 25. Llegó a las 07:00, pero no pudo hacerlo hasta las 08:00. Incluso, le pidieron que se quedara para llenar una vacante.
Pese a que su apellido es Varela (V), fue incluida en la mesa correspondiente a la letra B (apellido Benítez). María Angélica Cornejo, capacitadora del Consejo Nacional Electoral (CNJ-Guayas) explicó que ella pertenecía a una mesa especial.
“El voto del policía se cumplió dentro de las expectativas y facilidades. Solo los que no estuvimos empadronados no pudimos hacerlo”
JOEL LOAYZA CELY, comandante de la Policía del Guayas (e)
Héctor Benítez, vocal principal de la mesa 23, hizo un similar comentario sobre la inclusión de los policías Mario Prieto y César Peña que, a pesar de que sus apellidos empiezan con P, constaban en la junta de la letra B. En esa mesa sufragaron todos los gendarmes que llegaron al Instituto Guayaquil.
A la misma hora, el sargento Teófilo Arana López y otros cuatro policías hicieron fila y sufragaron en la mesa 045 del recinto instalado en el colegio San José La Salle (parroquia Roca). Ellos estaban asignados a esa junta electoral.
Como a las 10:00 sufragaron las policías Martha Morán e Hilda Yunga en la mesa 132, instalada en el colegio Aguirre Abad (parroquia Tarqui).
El reporte de la Policía indicó que de los 7.287 efectivos de la provincia del Guayas, 3.058 tuvieron dificultades por el control que debieron efectuar en parroquias distintas de las que fueron empadronados.
El voto de los militares no pudo ejercerse a plenitud. Pese a que era facultativo para todos (incluso los policías), no pudieron hacerlo porque fueron asignados al control interno de parroquias diferentes a las que estaban empadronados, como afirmó el sargento Nixon Alcívar, de la Armada.
Este uniformado dijo que debieron anticipar su voto, como sucedió con los internos de las cárceles del país.
Vicente Bedoya Castillo, sargento de la Fuerza de Tarea 2 (FAE), no tuvo problemas porque fue asignado al colegio Guayaquil y allí fue empadronado. “Estaba impaciente por este día; nunca había sufragado, porque ingresé a las FF.AA. cuando tenìa 17 años”, dijo al retirar el documento.
En Quito y otras ciudades del país ocurrió algo similar. Pese a que el voto del uniformado despertó expectativa, muchos no lo hicieron porque no constaban en los padrones electorales o estaban en jurisdicciones diferentes.
Patricio Cárdenas, jefe de Operaciones del Comando Conjunto de las FF.AA., dijo que “no todos pudieron ejercer el derecho, pues tenemos nuevos conscriptos que no fueron empadronados, porque llegaron tarde al proceso, por lo que solo el 5% del personal ejerció ese derecho”. Aclaró que, pese a ese problema, a todos los miembros se les entregó el certificado de votación.
También manifestó que quienes estuvieron en destacamentos alejados de los recintos o se encontraban de patrullaje no votaron.