Los foráneos sienten que fueron incluidos
El entusiasmo fue la característica de los extranjeros que pudieron sufragar en las elecciones.
A sus 38 años de edad, Diego Hernández, un español que también tiene nacionalidad chilena, votó por primera vez en su vida. Lo hizo en la jornada electoral que se realizó ayer en Ecuador, facultado por la nueva Constitución.
Hernández llegó a las 10:15 al colegio 24 de Mayo, al norte de Quito, en compañía de su hija María Paz. Se tomó alrededor de cinco minutos para sufragar. Uno a uno fue marcando indistintamente a sus candidatos en las seis papeletas que le entregaron. Él decidió su voto en esta semana.
“Estoy muy involucrado con el país, conozco sus problemas y espero aportar con mi voto a que todo mejore”, manifestó al salir de la mesa electoral.
Hernández fue uno de los 86.426 extranjeros residentes en el país que estaban empadronados para votar en las elecciones generales de ayer, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El organismo solicitó esta información al Registro Civil previo a la convocatoria de los comicios, basado en el artículo 63 de la Constitución que permite sufragar a los foráneos que viven en Ecuador por más de cinco años.
“Me siento halagado de votar. He vivido más acá que en mis países de origen. Ahora estoy cien por ciento vinculado con el Ecuador”, dijo Hernández, que lleva 22 años residiendo en el país.
En Guayaquil, los ciudadanos de otras nacionalidades también votaron. El colombiano José Garzón, quien vive desde 1994 en la ciudad, acudió a sufragar en la mañana al colegio Simón Bolívar acompañado por su esposa y sus tres hijos, quienes también ejercieron su facultad de votar, contagiados –dijeron ellos- del entusiasmo cívico del jefe de familia.
“Es una manera de contribuir a un país que me ha dado tanto”, dijo Garzón, tras destacar que todos los integrantes de su familia son conscientes de la realidad ecuatoriana.
Además destacó que esta votación no afectó a sus acostumbradas actividades con relación a otros comicios. “Al contrario, siempre seguía las elecciones por televisión, porque he sido y seré una persona bastante interesada en la política ecuatoriana”, manifestó el colombiano de 58 años.
Roxana Ambular, una peruana que lleva 17 años viviendo en Guayaquil, se sumó a la jornada electoral, aunque en un principio no sabía que estaba empadronada.
Comentó que su hija le informó que podía votar, pues en el colegio le explicaron el derecho político que adquirieron los extranjeros residentes. “Me cayó de sorpresa. A mi hija le dije: ‘no creo, capaz te leyeron mal (el artículo 63)’. Pero ella me trajo la Constitución y me enseñó ese punto”, recordó Ambular.
“Me parece bueno que nos hayan tomado en cuenta (a los extranjeros), porque por el tiempo que vivimos aquí ya formamos parte de esta sociedad”, dijo la peruana tras salir del recinto electoral.
Resaltó que decidió participar de estas elecciones por la época democrática que vive el país, sobre todo, al compartir los buenos y malos momentos en esta nación que le abrió las puertas.
Hasta ayer, el CNE no conocía la cantidad de extranjeros que sufragaron. Las provincias de Pichincha (con 43.487 foráneos), Guayas (con 17.516) y Santo Domingo de los Tsáchilas (con 5.655) concentraban el 77% de los extranjeros empadronados.
Unos no pudieron ejercer el voto
Claudio Galleguillos, chileno
El entusiasmo de estar empadronado en las elecciones de este domingo no pudo concretarse en votos, aunque tenía claro quiénes eran sus candidatos favoritos.
Este chileno, quien arribó al país hace 18 años, tiempo en el cual se casó con una ecuatoriana y tiene dos hijos, no pudo sufragar porque su cédula de identidad estaba deteriorada. “No se le ve ni la cara”, manifestó su cónyuge.
En los meses previos a los comicios no pudo renovar el documento debido a cuestiones laborales.
Por ello, realizó las actividades acostumbradas en elecciones anteriores. Acompañó a su esposa y su suegra para que sufragaran.
Galleguillos se enteró de que estaba empadronado porque un compañero de su trabajo se lo comentó. “La verdad, no le pregunté si él lo investigó o por qué lo hizo. Pero en definitiva él me dio el dato”.
Aunque no sufragó, expresó su criterio sobre la facultad que tienen los extranjeros de votar: “Me parece que está bien, porque de una u otra manera, nosotros también aportamos al país”.
Además aseguró que es razonable que se haya establecido como condición que los foráneos sean residentes por más de cinco años. “Hay mucha gente que viene, está por ahí uno o dos años y se vuelve a su país. Y no creo que el voto de estas personas influya mucho, por ello considero que los cinco años están bien”, dijo.
Redacción Actualidad
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