La historia es sabia. Carece de predilección y hace justicia. Coloca a cada uno en el lugar que le corresponde y no hace concesiones de ninguna naturaleza. Incluso, cuando parece que todo queda sepultado por cierta “gracia” mediática, ella misma nos devuelve al lugar donde es válido pensar sin prejuicios y entender por qué vivimos este presente.
Hace 100 años muchos callaron y algunos,...