Tomada de la edición impresa del 25 de junio del 2008

Correa: “La Asamblea no puede pasarse de los ocho meses”

El director de la Flacso, Adrián Bonilla, no está seguro de que la salida de Acosta sea “un mal menor”, pues ha impactado tanto en la imagen pública de la Asamblea como en la del Gobierno”.


 
El presidente Rafael Correa ratificó su posición de que la Asamblea Nacional fue fijada para un período de seis meses con dos adicionales de prórroga, por lo que “no podríamos pasarnos de ese tiempo”.

“Es imposible ceder en eso”, manifestó, al recordar que es un mandato entregado por el pueblo en las urnas, por lo que debe ser respetado y cumplido. Sin embargo, Fernando Gutiérrez, académico de las universidades Católica y de Guayaquil, Anastasio Gallego, profesor de la Santa María, y Adrián Bonilla, director de la Flacso, discrepan en el tema de la prórroga, pues la consideran oportuna.

Gutiérrez, quien participó en la comisión de académicos del Conesup que redactó el primer borrador de la Constitución, explica que  “la prórroga va a ser necesaria porque, aunque el trabajo de redacción y de aprobación de los artículos que van a componer la Constitución está bastante avanzado, una vez concluidas todas las plenarias habrá que hacer un trabajo de compaginación, de armonización del articulado y de seguimiento de las disposiciones. Y es posible que para hacerlo se tenga que instalar nuevamente la Asamblea”.

Con esto coincide el profesor de Realidad del país y de Ética de la Universidad Santa María, Anastasio Gallego, quien dice: “no creo que alcancen a terminar y pulir el texto constitucional para el 26”. Piensa que todos los asambleístas debieron ponerse de acuerdo en trabajar rápido. “Hubo temas que no merecían tanto tiempo y se causó una polarización por dar cabida a la oposición”, considera.

A él le parece “curioso” que la oposición esté de acuerdo con la forma en que Alberto Acosta llevaba las sesiones. “Resulta sospechoso. Creo que buscan aprovechar, pescar a río revuelto: apoyar a Acosta y no al presidente Correa para crear más conflicto entre ellos”, supone.

Para Gutiérrez, la renuncia de Acosta tiene una repercusión pública y mediática mayor a la real, o a lo que va a incidir en la marcha de la Asamblea. “Con esta crisis abierta el costo político va a ser mayor. Pero más que la salida de Acosta, un costo político alto sería que la Constitución no quede bien terminada”, indica. Y lo aclara aún más: “que haya salido Acosta le cuesta en imagen al Gobierno, pero es un costo que se recuperaría entregándole al país un documento completamente eficiente”. Por ello, piensa, “estaría totalmente justificado si la Asamblea tuviera que alargar el tiempo de trabajo un par de semanas más, pues este proceso, de ninguna manera, debe darse de forma apresurada”.

El director de la Flacso, Adrián Bonilla, no está seguro de que la salida de Acosta sea “un mal menor”, pues ha impactado tanto en la imagen pública de la Asamblea como en la del Gobierno”.  El analista estima que Acosta es “ la segunda figura más importante del proceso que llevó al poder al presidente Correa”. Sin duda, estima, “es la figura que permitió que Correa como personaje se hiciera público, y que articuló a buena parte del Gabinete”. Recordó que la Asamblea del 98 tampoco pudo cumplir con su plazo. “Los miembros de la mayoría harán las cosas en el tiempo que les piden desde el Palacio de Gobierno”, opina.

Rafael Correa

Presidente de la República

“La Asamblea fue fijada para un período de seis meses y dos adicionales de prórroga. No podríamos pasarnos de ese tiempo.”

Fernando Gutiérrez

Comisionado del grupo que redactó el primer borrador de la Constitución

“Estaría totalmente justificado si la Asamblea tuviera que alargar el tiempo de trabajo un par de semanas más”.
Redacción Actualidad
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