Tomada de la edición impresa del 14 de mayo del 2008

Inmigración concertada, fue el tema en Bélgica


 
Con una agenda apretadísima, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llegó a Bélgica la mañana de ayer. Inmediatamente dio una rueda de prensa y dialogó con su cuñada, Brigitte Malherbe, quien lo recibió en el aeropuerto.

El ambiente en la sala VIP del aeropuerto privado Abelarg, utilizado para personalidades importantes,  estaba en pleno movimiento con todo el equipo de seguridad que esperaba las órdenes para salir rumbo al edificio de la Comisión Europea donde Correa dialogaría con el vicepresidente de la Comisión Europea y también comisario de Justicia e Interior de la Unión Europea, el francés Jacques Barrot.

La reunión con éste duró media hora y tuvo como resultado la disposición de establecer políticas que propicien una inmigración concertada y no una irregular. Ambos coincidieron en que no existen seres humanos ilegales y que entre la Unión Europea y Ecuador se puede establecer una alianza que sirva como ejemplo para regular el flujo migratorio.

A las 11h00, Correa se reunió por 30 minutos con Javier Solana, alto representante de la Unión Europea para Política Exterior y Seguridad Común. Luego, en una conferencia de prensa conjunta, expusieron  la situación que vive Ecuador frente al conflicto colombiano.

“Tenemos cincuenta mil hermanos colombianos con estatus de refugiados y 300 mil sin ese estatus. Ecuador es uno de los países que mejor trata a los refugiados”, dijo Correa.

Explicó la dificultad económica y logística para controlar la frontera colombo-ecuatoriana. Los 11 mil soldados que la vigilan, le cuestan al Estado US$ 100 millones anuales.

Correa hizo un llamado al mundo para que vean la realidad del Ecuador: “sin cultivos de droga, sin guerrilla. Todos  esos problemas están en Colombia y pedimos que la Comunidad Internacional intervenga para encontrar una solución pacífica”, dijo. Después compartió con su familia política en Bélgica. (SC)