El primer mandatario dijo en Francia que lo cedería si puede ayudar en la liberación de rehenes.
Marcela Noriega
Enviada especial a Francia
Las calles estrechas de París, esas que en un día de mayo como este, pero de hace 40 años, eran un hervidero por las revueltas universitarias que buscaban un cambio en la política y exhibían íconos de Marx, Lenin o el Che Guevara, recibieron ayer al presidente Rafael Correa y su comitiva. Como guiado por la historia de mayo del 68, el jefe de Estado no encontró mejor forma de empezar su visita que yendo a una universidad.
Había estado en Bruselas, y llegó a París al borde de las 15:00 (hora local). Enseguida enfiló hacia la Facultad de Ciencias Políticas de París (Sciences Po), donde lo esperaban ansiosos 500 de los 8 mil jóvenes que se educan en este centro que huele a ideas y que las exhibe pintadas en carteles desde la entrada y en afiches que están colgados hasta en los baños. Allí Correa les habló, en francés, de la revolución en la que él cree y el auditorio le aplaudió contento.
A las 17:50, visitó la casa presidencial, El Elíseo, donde el presidente del Gobierno francés, Nicolás Sarkozy, lo recibió con una estoica marcha marcial en su palacio flanqueado por enormes columnas. Ambos mandatarios entraron para conversar a solas y, al cabo de media hora, el mandatario ecuatoriano salió con una sonrisa.
No quiso dar mayores detalles de lo que hablaron, pero dijo que se iba tranquilo por lo clara que tiene su homólogo la situación de Colombia y Ecuador y lo bien que conoce la realidad de América Latina. “Le hemos ratificado nuestra total e incondicional disponibilidad para toda acción humanitaria. Vamos a seguir tratando de que se liberen los rehenes que están en poder de las FARC”, enfatizó Correa y aprovechó para hacerle un llamado a la guerrilla para liberar inmediata e incondicionalmente a los rehenes: “Nada justifica esas prácticas, por ideales o no que se tengan, nada lo justifica. Piensen en las familias de esos rehenes”.
“Nada justifica esas prácticas (secuestros), por ideales o no que se tengan, nada lo justifica” .
Subrayó que si se necesita el territorio de Ecuador para la liberación de los rehenes “allí estaremos”. El pero lo ve por el lado del gobierno uribista. “Ojalá haya la apertura suficiente del gobierno colombiano para que permita que la comunidad internacional intente no solo la liberación de rehenes sino la solución pacífica, diplomática, política de un conflicto que ya ha durado demasiados años y ha costado demasiada sangre”, expresó.
Un conflicto que se ha hecho mucho más cercano desde el pasado 1 de marzo cuando Colombia bombardeó un campamento de las FARC en Ecuador y que fue la causa de que las relaciones diplomáticas se rompieran. ¿Qué pide Ecuador para restaurarlas? “Lo único que pedimos es que no sigan agrediéndonos. Ya no nos agreden con bombas, pero sí verbalmente. Encuentran supuestas computadoras con supuestos documentos que demuestran supuestos lazos con las FARC. El gobierno de Uribe sabe que eso es mentira”, mencionó Correa.
Y como siempre, puso ejemplos: “la semana pasada han dicho que Ecuador debe dejar de albergar a terroristas dando a entender que nosotros deliberadamente albergamos campamentos de las FARC y eso indigna a un pueblo como Ecuador que está involucrado en un conflicto que no es nuestro y al que le ha costado sangre, sudor y lágrimas. No se olviden que decenas de miembros de nuestra fuerza pública han muerto, que tenemos 11 mil soldados en nuestra frontera norte, que nos cuesta más de 100 millones de dólares anuales”, comentó.
La campaña (mediática contra Ecuador) empezó porque -según Correa- el gobierno de Uribe quedó muy mal y aclaró una vez más que el problema no es con los colombianos, sino con el gobierno de Álvaro Uribe Velez “que está mintiendo porque después del bombardeo que creyó que iba a quedar impune, hubo una reacción que no se esperaba y quedó acorralado a nivel regional, fue condenado en la OEA en la cumbre de Santo Domingo, y para justificarse ante sus electores y ante la región trata de inculparnos a nosotros, de decir que tenemos relación con las FARC. Pero tarde o temprano la verdad llega”.
Además, insistió en que hay alrededor de 350 mil colombianos en Ecuador y que “somos el país occidental con mayor cantidad de refugiados y donde mejor se los trata, producto de la guerra colombiana. Pese a todos esos esfuerzos, tener que aguantar esa campaña mediática de desprestigio es inaceptable. Que cese esa campaña de calumnias y que se diga la verdad. Solo con la verdad podremos reanudar relaciones”.
Criticó una vez más el asesinato de “Reyes”, pues dijo “es de conocimiento público que Reyes era el miembro de las FARC más proclive a una solución pacífica del conflicto y a la liberación de los rehenes”. Y no descartó que el bombardeo se haya producido para impedir esto último.
El conflicto colombiano conviene a muchos por la cantidad de dinero que se mueve, por los apoyos políticos que se generan. Entonces no siempre se tiene la voluntad de conseguir la paz”, sentenció el Primer Mandatario.