Colombia asegura que no hubo “tiros de gracia” y que Aisalla murió durante el bombardeo.
El Gobierno del Ecuador, a través de la embajada de Argentina en Bogotá, (encargada de los asuntos diplomáticos ecuatorianos en Colombia) envió una comunicación al Gobierno colombiano exigiendo que se entregue el resultado de la autopsia que en dicha nación se realizó al ciudadano ecuatoriano Franklin Aizalla Molina, supuestamente fallecido en la incursión armada de militares colombianos al sector ecuatoriano de Angostura, el pasado 1 de marzo.
Con dicho documento las autoridades ecuatorianas podrán continuar con la investigación y determinar las causas definitivas de la muerte del ecuatoriano, quien supuestamente tenía vinculación con las FARC.
La canciller María Isabel Salvador, ratificó ayer en Nicaragua, que existen grandes indicios de que Aisalla Molina fue ejecutado, al igual que otros tres ciudadanos que fallecieron en el ataque, conforme los resultados de investigación forense de expertos nacionales y franceses.
“Ecuador estará preparado para que nunca más se repita una agresión a su soberanía ni lo tome por sorpresa”.
“Las primera evidencias que tenemos nos preocupa muchísimo, porque hay indicios muy fuertes de que no murieron por el impacto del bombardeo, sino por balas, en la mayoría de casos por disparos hechos por la espalda y en el caso que más nos preocupa es del ecuatoriano Franklin Aisalla Molina”, insistió.
Entre tanto, en Quito, el secretario de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu), Juan de Dios Parra, apoyó la decisión del Gobierno de presentar demandas internacionales por el ataque al campamento de las FARC y dijo que no se puede descartar que Aisalla haya sido muerto en Colombia, y no durante el bombardeo.
Pero el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Freddy Padilla de León, negó que en el bombardeo se hayan registrado “tiros de gracia”. “La muerte (de Aisalla) se produce como consecuencia de un artefacto metálico, e inclusive tiene dos heridas, dijéramos que ambas eran mortales, pero en ninguna de ellas, como se ha dicho ayer, corresponde a golpes de gracia”, señaló el general, que se reunió ayer con el canciller de Colombia, Fernando Araújo, para analizar la denuncia.
Padilla de León añadió que el Gobierno colombiano hará llegar a las autoridades ecuatorianas los resultados de la autopsia por las vías diplomáticas que corresponden.
Por su parte, el presidente Rafael Correa, durante en su intervención en la Cumbre de Managua, advirtió que luego de la última lamentable experiencia con Colombia, Ecuador presta mucha atención a su capacidad disuasiva, y estará preparado “para que nunca más se repita una agresión a su soberanía”, ni lo tome por sorpresa por confiar en la amistad de gobiernos de países amigos.
Añadió que “dolorosamente hemos aprendido que mientras más cercanos y amistosos parecen ciertos personajes, más cuidado hay que tenerles”.
Correa denunció que a su Gobierno se le quiere involucrar con las FARC “y nos agraden y atacan, mancillan nuestra soberanía y tratan de involucrarnos en una guerra sucia, pero los estamos desenmascarando y tengo que agradecer a toda América Latina por todo el inmenso apoyo que nos dieron”.
Aclaró que la “terrible agresión” fue por parte del Gobierno del Álvaro Uribe y no del pueblo colombiano, pero “estamos echando abajo sus mentiras y sus macabros juegos”.
En medio de aplausos, afirmó que Ecuador trabaja de muchas maneras a favor de la paz y está dispuesto a colaborar con los esfuerzos desplegados por el Gobierno de Francia, así como por los familiares y diversos organismos sobre procesos humanitarios para liberar rehenes.